Las pruebas diagnósticas para COVID-19 son fundamentales para identificar si la persona se encuentra infectada con o sin síntomas, y tomar las medidas necesarias para contener el contagio.

Ante la variante ómicron, que de acuerdo con expertos es más contagiosa que las anteriores, hay un incremento considerable de personas que necesitan hacerse la prueba, con ello han surgido dudas acerca de sus características y en qué momento realizarla.

Luis Gabriel Brieba de Castro, investigador de la Unidad de Genómica Avanzada (UGA-Langebio) del Cinvestav, señala que para diagnosticar una infección con el nuevo coronavirus existen dos tipos de pruebas.

La conocida como transcriptasa reversa acoplada con la reacción en cadena de la polimerasa, RT-PCR, por sus siglas en inglés, y la de antígenos.

Prueba RT-PCR

Indica que, por su alta sensibilidad para detectar el virus presente en mínimas cantidades durante las primeras fases de la infección, y su precisión cercana al 100%, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la prueba RT-PCR.

Esta detecta segmentos específicos del material genético del nuevo coronavirus, aun en personas asintomáticas.

Explica que si una persona tuvo contacto con alguien positivo a COVID-19 es recomendable aislarse y esperar aproximadamente dos días para realizar una prueba RT-PCR.

En caso de haber síntomas esperar de cinco a siete días, que es la fase más infecciosa de la enfermedad.

El procedimiento para llevar a cabo la prueba RT-PCR consiste en tomar una muestra de secreción de la nariz o la garganta, la cual pasa por un proceso en el que se transforma el material genético del virus, en este caso el ácido ribonucleico (ARN) en ácido desoxirribonucleico (ADN).

Después, con reactivos y equipos de laboratorio se amplifican segmentos específicos de este ADN; es decir, se producen múltiples copias y se detecta la presencia del virus en la muestra de un individuo infectado.

Esta prueba molecular requiere instalaciones especializadas y personal calificado, lo que resulta costoso; además, conocer el resultado puede llevar de uno a varios días, dependiendo de la saturación de los laboratorios.

Prueba de antígenos

Las pruebas de antígenos, basadas en la detección de proteínas del virus, son más rápidas en comparación con las moleculares, pero en vista de que no amplifican el contenido del virus es necesaria una alta carga viral para dar positivo, esto ocurre entre cinco a 10 días, cuando se presentan los primeros síntomas.

Así, con las personas infectadas, pero asintomáticas, el resultado podría ser negativo.

En el caso de las pruebas de antígenos para diagnosticar COVID-19, se toma una muestra de la secreción  de nariz o garganta, se pone en contacto con una tira reactiva que contiene anticuerpos contra proteínas del nuevo coronavirus.

El resultado es positivo cuando estos anticuerpos reconocen y se unen a las proteínas virales (antígenos) y aparece una línea de color; este proceso tarda minutos.

No es lo mismo antígenos que anticuerpos

El especialista del Cinvestav destaca que no se debe confundir la prueba de antígenos con la de anticuerpos, que detecta la respuesta inmune después de la vacunación o la infección por el SARS-CoV-2.

Señala que la prueba de anticuerpos, la cual se realiza a partir de una muestra de sangre, no sirve para determinar la inmunidad de alguien a la enfermedad, ya que los anticuerpos generados por el sistema inmune pueden estar presentes a lo largo de meses.