Para que el Sistema Sanitario tenga futuro debe ser sostenible y, para ello, es obligatorio construirlo y planificarlo. En concreto, apostando por herramientas como el Plan Anual de Contratación. Así se ha querido poner de manifiesto desde la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA).

En esta línea, la Ley de Contratos del Sector Público respalda, más allá de la forma de contratar en concreto, un escenario de sostenibilidad. Sin embargo, la programación de la contratación sigue siendo un reto para los directivos y gestores sanitarios. Por ello, los mismos han de continuar trabajando para profesionalizar la compra pública en base al conocimiento. Todo ello para que la experiencia se vaya acumulando y profundizar en ambos sentidos en las posibilidades que aporta la Ley.

A este respecto, Domingo del Cacho Malo, director gerente del Hospital Universitario Severo Ochoa, exponía que “como directivos de la salud, más allá de la Ley, tenemos la obligación de la racionalidad en el uso de los recursos”. Así, el Plan Anual de Contratación, centrado sobre todo en los Capítulos II y VI de los presupuestos, es uno de los puntos clave y requisito de imprescindible cumplimiento de la Ley.  Este “nos dirige a programar la actividad de contratación, ordenando, coordinando y determinando recursos, necesidades y actividades, y a dar a conocer dicha programación de forma anticipada”.

Sobre esta programación de la contratación, el experto insistía en que hay que establecer directrices y recomendaciones para la ejecución de los procesos de compra posteriores. También alinear presupuesto y programación, “permitiendo la integración de especialistas en contratación en dicho proceso. Y todos ellos son objetivos del Plan Anual de Contratación”.

Plan Anual de Contratación

Los objetivos de la Programación de Compra Pública o del Plan Anual de Contratación son cumplir con la obligación de racionalidad en el uso de los recursos. También diferenciar entre contratación programada y contratación incidental. Igualmente destaca el configurar una actividad de compra predictible y que fomente la competitividad económica y la participación de licitadores.

Otros objetivos son cumplir con las exigencias de publicidad y transparencia y lucha contra el conflicto de intereses. Igualmente se establecen directrices y recomendaciones para la ejecución de los procesos de compra posteriores, entre otros.

El impacto de la programación en la compra pública y en la gestión presupuestaria es evidente, porque toda actividad contractual de las instituciones sanitarias conlleva siempre la inmovilización automática de recursos presupuestarios. Por lo tanto, la programación de la compra pública va a afectar al proceso de gestión presupuestaria.