Las dislipidemias son un conjunto de patologías caracterizadas por alteraciones en las concentraciones de los lípidos. Es un término genérico para denominar cualquier situación clínica en la cual existan concentraciones anormales de colesterol: colesterol total (CT), colesterol de alta densidad (HDL), colesterol de baja densidad (LDL) o triglicéridos (TG).

Son un factor de riesgo mayor y modificable de enfermedades cardiovasculares, especialmente de la enfermedad coronaria.

Causas

La dislipidemia puede tener una causa primaria o genética, o ser secundaria a otras patologías o factores ambientales.

Entre estas últimas destacan el hipotiroidismo y síndrome nefrósico, y los malos hábitos alimentarios, con un alto consumo de grasas saturadas y colesterol.

En el caso de las hipertrigliceridemias, la causa más probable es la diabetes o una intolerancia a la glucosa, la insuficiencia renal y los hábitos alimentarios, alto consumo de alcohol y medicamentos que producen resistencia a la insulina.

La obesidad y el sedentarismo se consideran factores de riesgo condicionantes, dado que su tratamiento puede tener resultados altamente favorables.

En diabéticos

Las dislipidemias tienen una alta prevalencia, más o menos el 50%, en diabéticos. Es común que presenten una hiperlipemia mixta o una hipertrigliceridemia junto a un bajo cHDL.

También se asocia a hiperlipemia posprandial y a LDL pequeñas y densas que son más aterogénicas, porque son más susceptibles a la oxidación.

En este contexto, hay que tener en cuenta que la hiperglicemia aumenta el estrés oxidativo y los diabéticos con frecuencia presentan otros factores de riesgo, como hipertensión arterial y obesidad.

Pautas para su control

En el control de las dislipidemias se debe corregir el sobrepeso y la obesidad. Esto se puede hacer evaluando el porcentaje de calorías provenientes de grasas y de hidratos de carbono, consumir menos del 30% de las calorías totales en forma de lípidos, es decir, se recomienda una dieta baja en grasas.

Se debe aumentar el consumo de ácidos grasos monoinsaturados y consumir menos del 8% de las calorías en forma de grasas monoinsaturadas y bajar el consumo de colesterol a menos de 200mg al día.

Es importante incrementar la fibra sobre los 25 g/ día, ya que reduce el índice glicémico de la dieta. Se debe reducir o evitar el consumo de alcohol ya que interviene en la producción de TG.

Un aspecto importante es el control de los factores de riesgo asociados, como son la HTA, la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico y el tabaquismo. En este control es imprescindible la dieta y el ejercicio moderado.

En cuanto a fármacos, las estatinas son la opción más válida.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Atención Primaria Juan del Campo Gonzalvo, Anselmo Hernández Gil de Tejada y Francisco Román Llosa Fernández, del Centro de Salud Bilbao.