Alrededor de 300.000 personas en España conviven con artritis psoriásica. De estos un gran número de pacientes no responde al tratamiento y un tercio de los tratados lo abandona durante el primer año. Desde ahora, médicos y profesionales sanitarios pueden disponer en nuestro país de un nuevo tratamiento biológico indicado para el manejo de la artritis psoriásica en aquellos pacientes adultos que han sido intolerantes o no han respondido bien a otros tratamientos.

Se trata de Tremfya (guselkumab), descubierto y desarrollado por Janssen, el primer anticuerpo monoclonal que inhibe selectivamente la subunidad p19 de la interleucina 23 (IL)-23. De este modo, consigue frenar la interacción de esta citoquina con su receptor, un elemento clave en la progresión de las enfermedades inflamatorias.

Este fármaco es un viejo conocido de los dermatólogos, ya que está autorizado para su uso en el manejo de la psoriasis en placas de moderada a grave, desde febrero de 2019. La novedad es su autorización para el tratamiento de la artritis psoriásica tanto en monoterapia como en combinación con metotrexato. De este modo, se convierte en el primero de su clase aprobado para el abordaje de ambas patologías.

Novedades que aporta

Para hablar de las bondades de este fármaco, el doctor Juan Carlos Torre Alonso, reumatólogo y catedrático de Medicina en la Universidad de Oviedo, ha querido describir primero la artritis psoriásica como una enfermedad compleja y heterogénea.

“Compleja por los diferentes mecanismos celulares implicados, y heterogénea por la diferente presentación fenotípica a la que se suman numerosas comorbilidades como problemas cardiovasculares, osteoporosis o depresión”, señala. Son peculiaridades que dificultan mucho la elección del tratamiento más adecuado para cada paciente.

La principal ventaja que aporta guselkumab, a juicio de este especialista, es que se muestra eficaz en los cuatro dominios conocidos de la enfermedad reumatológica: la artritis periférica, la entesitis, la dactilitis y la forma axial, además de las manifestaciones cutáneas.

El doctor Pablo de la Cueva, dermatólogo y jefe de Servicio en el Hospital Universitario Infanta Leonor, en Madrid, también ha destacado como lo más novedoso del fármaco, su mecanismo de acción, “eficaz en los dominios tanto cutáneos como reumatológicos, así como su seguridad y tolerabilidad”.

“Los dermatólogos llevamos ya tiempo utilizándolo en pacientes con psoriasis y nos da mucha tranquilidad pensar que prescribimos un medicamento que no presenta problemas de seguridad”, resalta. “Esta nueva indicación –añade– supone un gran avance para los pacientes que podrán beneficiarse de una elevada eficacia articular además de buenos resultados cutáneos”.

Resultados en ensayos clínicos

Unas percepciones clínicas avaladas por los resultados de los ensayos clínicos. De hecho, la autorización para su uso en artritis psoriásica se basa en los resultados de dos ensayos clínicos de fase 3, el Discover-1 y el Discover-2. Ambos evaluaron la eficacia y seguridad de guselkumab a dosis de 100 miligramos administrados cada cuatro u ocho semanas en pacientes con artritis psoriásica activa.

En el primer estudio participaron 381 pacientes que no habían respondido bien a los tratamientos convencionales para esta enfermedad, el 30% habían recibido terapia biológica anti-TNF alfa. En el Discover-2 se incluyeron a 739 pacientes que no habían sido tratados con biológicos.

Los resultados de ambos estudios, a las 24 semanas de tratamiento, reflejaron una mejora estadísticamente significativa de la respuesta ACR20 en comparación con placebo. También se observaron mejoras significativas en la calidad de vida.

En el Discover-2, el grupo al que se le administró guselkumab cada cuatro semanas, en la semana 24, presentó una menor progresión radiográfica significativa que el grupo de placebo. Por su parte, aquellos que recibieron el fármaco cada ocho semanas tuvieron una menor progresión radiográfica numérica.

La importancia de la calidad de vida

Una aspecto en el que ambos especialistas han insistido es en la necesidad de mejorar la calidad de vida de los pacientes que viven a diario con artritis psoriásica, una patología que puede conllevar limitaciones físicas, emocionales y sociales. El doctor Torre asegura que los profesionales están en un compromiso si se limitan solo a tratar el dolor o la progresión de la enfermedad.

Por su parte, el doctor De la Cueva, también presidente de la Sección Centro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), subraya que la calidad de vida es uno de los aspectos fundamentales que hay que tratar. En ese sentido, ha pedido una mayor sensibilidad de todos los profesionales sanitarios a la hora de tratar a los pacientes para no dejar este aspecto de la patología de lado, así como mejorar el diagnóstico temprano.

Un contexto en el que ha querido destacar que, para él, la excelencia en el manejo de estos pacientes viene dada con la realización de consultas conjuntas entre Reumatología y Dermatología donde se pueda abordar el problema de manera multidisciplinar, elaborar cuestionarios de screening conjuntos y mejorar en el manejo clínico y emocional del paciente.