Vivir solo durante varios años y/o experimentar rupturas sentimentales en serie está fuertemente vinculado a niveles elevados de marcadores inflamatorios en la sangre, pero sólo en los hombres, según un amplio estudio de población publicado en línea en el ‘Journal of Epidemiology & Community Health’.

Aunque la inflamación se clasificó como de bajo grado, fue persistente, y muy probablemente indica un mayor riesgo de mala salud y muerte relacionada con la edad, sugieren los investigadores.

El divorcio y la ruptura de una relación de pareja, que suelen ir seguidos de un periodo potencialmente largo de vida en solitario, se han asociado a un mayor riesgo de mala salud física y mental, disminución de la inmunidad y muerte.

Sin embargo, la mayoría de los estudios publicados anteriormente se han centrado en el impacto de la disolución de una pareja, y normalmente sólo en las rupturas matrimoniales.

Por ello, los investigadores querían averiguar qué impacto podría tener un número acumulado de rupturas de pareja o de años vividos en soledad sobre la respuesta del sistema inmunitario en la mediana edad, y si el género y el nivel educativo podrían influir.

Para ello se basaron en la información enviada al estudio Copenhagen Aging and Midlife Biobank (CAMB) por 4.835 participantes, todos ellos con edades comprendidas entre los 48 y los 62 años.

Niveles de interleucina 6 (IL-6) y proteína C reactiva (PCR)

Se midieron los marcadores inflamatorios interleucina 6 (IL-6) y proteína C reactiva (PCR) en muestras de sangre.

Alrededor de la mitad de los participantes había sufrido una ruptura de pareja, y un porcentaje similar había vivido más de un año solo (54% de las mujeres, 49% de los hombres).

Y los niveles más altos de ambos marcadores inflamatorios para los años vividos en soledad se observaron entre los hombres con alto nivel educativo y de 2 a 6 años viviendo solos (PCR), y de 7 o más años vividos en soledad (IL-6).

Pero estos hallazgos se observaron sólo entre los hombres; no se encontraron tales asociaciones entre las mujeres. Los hombres tienden a exteriorizar su comportamiento tras una ruptura de pareja, por ejemplo, bebiendo, mientras que las mujeres tienden a interiorizarlo, manifestando síntomas depresivos, lo que puede influir en los niveles inflamatorios de forma diferente, señalan los investigadores.

Los hombres también generan respuestas inflamatorias más fuertes que las mujeres de la misma edad, señalan.

"Un pequeño número de rupturas o de años vividos en solitario no es en sí mismo un riesgo de mala salud, pero la combinación de (muchos) años vividos en solitario y varias rupturas ha demostrado en nuestro estudio que afecta significativamente tanto a los niveles de PCR como de IL-6″, escriben los investigadores.