"El protocolo que ha entrado en vigor y que obliga al MIR a respetar la intimidad del paciente es de gran importancia ya que refuerza los objetivos asistenciales y formativos actuales: cuidados y formación centrada en el paciente. Porque no debemos olvidar que el paciente es el centro y merece el máximo respeto", asegura a EL MÉDICO INTERACTIVO el doctor Jesús M. Morán Barrios, jefe de Servicio. Formación Especializada Unidad de Docencia Médica- Postgraduate Medical Education del Hospital Universitario de Cruces y presidente de SEFSE-AREDA.

Como jefe de estudios del Hospital Universitario de Cruces, de referencia asistencial en el País Vasco, el doctor Morán Barrios recuerda que en el centro vizcaíno, como seguramente en otros muchos del país, ya trabajan en esta línea desde hace años. "Los residentes de Cruces están identificados y tienen una clave propia para acceder a las historias clínicas. En el contrato de inicio de trabajo que firman los residentes en Dirección de Recursos Humanos se incluye el compromiso a la confidencialidad desde hace años. Y también en el contrato de trabajo de todos los trabajadores del hospital se incluye como deber la obligación de guarda de confidencialidad", explica a EL MÉDICO INTERACTIVO.

Intrucciones de Osakidetza

Y es que todos los que hacen el MIR en Cruces firman un documento al respecto al llegar al hospital. Es obligatorio. Y en  cuanto a los residentes externos (rotantes de otros centros), incluidos los médicos que vienen de otros países, firman un documento de guarda de confidencialidad cuando comienzan la rotación desde el año 2016. "Osakidetza nos acaba de enviar a todos los centros la instrucción correspondiente acorde a la Orden publicada y ahora deberemos entre la Comisión de Docencia y la dirección establecer la estrategia de implementación", reconoce el doctor Morán Barrios.

Sin embargo, el presidente de SEFSE-AREDA, al hacer una valoración personal del protocolo, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado lunes, muestra su sorpresa ya que en la orden se equipara estudiantes y residentes y no están al mismo nivel. "En este sentido llama la atención esa limitación a 5 personas en formación por paciente", añade el docente médico.

Para el doctor Morán Barrios, "como no podía ser de otra manera" es lógico que a los pacientes no se les agobie con las numerosas personas que trabajan entorno a ellos. "Hay que ser muy cuidados e este aspecto. Pero desde el punto de vista formativo y asistencial un estudiante y un residente no están al mismo nivel. Un estudiante no es un profesional, no tiene un  contrato de trabajo y un residente sí, y con una estricta regulación laboral. Los residentes (médicos, farmacéuticos, etc.) son profesionales en ejercicio y aprendiendo día a día a través de un trabajo remunerado. Los residentes asumen responsabilidades asistenciales, como debe ser, con el grado de supervisión que marca la ley; los estudiantes no", apunta con conocimiento de causa el jefe de Servicio-Formación Especializada Unidad de Docencia Médica del Hospital de Cruces.

El desarrollo equilibrado de competencias

El número de residentes en formación está limitado por la capacidad acreditada de cada especialidad (regulación del Ministerio de Sanidad) y por la oferta anual formativa de plazas MIR que realizan las CC.AA. anualmente. "No dispongo de datos sobre si las facultades de Medicina ofertan plazas de estudiantes en función de la capacidad de los centros sanitarios donde deberán incorporarse a las prácticas. Si no es así, las facultades de Medicina y las organizaciones sanitarias, debieran aprovechar la oportunidad de esta normativa para aplicar el mismo criterio, estableciendo una capacidad acreditada máxima para estudiantes que el sistema sanitario es capaz de acoger en formación, como así está regulado para la formación de especialistas", recalca el doctor Morán Barrios.

Y es que, a su juicio, esto facilitaría el desarrollo equilibrado de las competencias formativas del sistema sanitario (el único que puede formar especialistas) y del sistema universitario en lo que concierne a la presencia de estudiantes en los centros sanitarios. "Finalmente, pensemos que un residente de 4º o  5º año es casi un facultativo y no puede equipararse a un estudiante. Por tanto, el número de estudiantes no puede limitar el trabajo de los residentes", remacha el presidente de SEFSE-AREDA.