Todos en algún momento de nuestras vidas hemos sentido dolor de diferente causa e intensidad. Puede ser agudo, si dura poco tiempo, o crónico, si dura más, a veces incluso de por vida.

El dolor agudo es un dolor de corta duración que suele tener una causa fácilmente identificable. Este tipo de dolor actúa como una señal de advertencia de un daño actual o próximo: es la respuesta fisiológica normal ante un estímulo adverso o perjudicial que causa el dolor. Este estímulo puede ser mecánico (una fractura ósea), térmico (una quemadura) o químico (debido a una reacción inflamatoria en el cuerpo durante una enfermedad aguda, por ejemplo en los dolores musculares de una gripe o los dolores articulares de la artritis). Suele responder bien a los analgésicos y por tanto su duración es limitada.

El dolor crónico suele ser independiente de la causa original del dolor. Es posible que la causa del dolor ya no exista, pero que los nervios sobreexcitados sigan notificando dolor al cerebro. En otras ocasiones, la causa del dolor puede seguir existiendo sin poder ser eliminada, como en las enfermedades incurables crónicas. El dolor crónico suele ser mucho más difícil de tratar que el agudo; debería considerarse una enfermedad en sí mismo.

Los tipos específicos de dolor pueden responder mejor a un tipo de analgésico que a otro y lo que alivia el dolor en una persona podría no funcionar en otra. Hoy en día contamos con numerosos medicamentos para el control del dolor.

Analgésicos

Desde tiempos inmemoriales, la ciencia se ha ocupado y preocupado por erradicar, o al menos aliviar, el dolor, una experiencia sensorial muy desagradable, pero que es, junto con la subida de la temperatura corporal, la forma que tiene nuestro organismo para advertirnos de que algo en él no está funcionando correctamente. En esta lucha contra el dolor, en que la farmacología intensifica su esfuerzo para controlarlo y brindar calidad de vida, adquieren una especial relevancia los llamados “analgésicos”.

Los analgésicos son fármacos que cambian las características del dolor, suprimiéndolo o calmándolo. En función de su composición y del mecanismo por el que actúan, se clasifican en opiáceos y no opiáceos. Los opiáceos son analgésicos mayores que sólo se pueden adquirir con receta médica y volante de estupefaciente. Son capaces de inhibir el impulso doloroso que llega a los receptores cerebrales y se pueden usar para aliviar el dolor en períodos cortos o largos, aunque pueden generar adicción al tratamiento. Los no opiáceos, en cambio, se usan para aliviar dolores leves o moderados y se pueden adquirir sin receta en la mayor parte de las ocasiones. Entre estos últimos se incluyen el ibuprofeno, el ácido acetilsalicílico y el paracetamol. Aunque un uso correcto de cualquiera de estos fármacos no produce efectos secundarios graves, es muy importante no superar la dosis máxima diaria permitida para controlar el dolor. En estos casos la intervención del farmacéutico es fundamental ya que le aconsejará la dosis, la duración del tratamiento y, si procede, la derivación al médico.

El ibuprofeno pertenece a la familia de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), ampliamente utilizados para reducir la respuesta inflamatoria en las lesiones de partes blandas y, adicionalmente, para reducir y controlar el dolor.

Se suele presentar en forma oral (comprimidos) y tópica (gel, pomada o crema). La forma tópica supone una alternativa terapéutica muy recomendable en determinadas lesiones como pequeñas contusiones, tendinitis, esguinces, lumbago, tortícolis, luxaciones, etc. Con la aplicación tópica de ibuprofeno se consigue una alta eficacia y escasos o nulos efectos adversos, logrando aliviar el dolor y mejorar el movimiento en la zona lesionada.

Actualmente han surgido novedades en el mercado de los antiinflamatorios tópicos y en su forma de aplicación. Actualmente ibuprofeno se puede aplicar en roll-on; es suficiente realizar un ligero masaje con el aplicador para facilitar su penetración, evitando pérdidas innecesarias de producto. Además tiene la ventaja de que no ensucia las manos, resulta limpio y muy cómodo, lo que lo hace especialmente útil para llevar siempre con uno mismo en las diferentes actividades diarias.

Ante el dolor leve o moderado...