El dolor sigue siendo la más enigmática de nuestras percepciones. Desde el punto de vista fisiológico corresponde a la excitación de los nociceptores y sus vías de propagación hasta el sistema nervioso central. Se produce como consecuencia de la lesión tisular y corresponde a un sistema de defensa esencial en el ser vivo, pero es también una experiencia emocional, un sentimiento, que inmediatamente se asocia a la sensación de dolor. Incluso, con frecuencia, el dolor no comporta daño tisular y es tan solo la experiencia emocional. Dolor no deja de ser, por tanto, una palabra cuyo significado agrupa fenómenos subjetivos que tienen por lo común su carácter desagradable.

El dolor neuropático es extremadamente difícil de manejar. Desde un punto de vista estricto, representa una lesión o disfunción neurológica del sistema nervioso central o periférico. Es la manifestación de un trastorno de las fibras nerviosas, pero es, en cualquier caso, un fenómeno sensitivo positivo que implica una actividad anormal en las vías de transmisión sensorial en cuya fisiopatología persisten sombras y donde los estudios electrofisiológicos rutinarios no pueden ayudar.

En ocasiones, se establece dolor crónico tras una lesión del nervio periférico, lo que merece especial discusión por su prevalencia y su trascendencia, ya que no puede generalmente responder al tratamiento con analgésicos estándares. Los opiodes solos pueden dar un grado de alivio, pero solamente en las dosis imprácticas para lo que puede ser un régimen de por vida1.

No es de extrañar que, siendo el dolor el síntoma más frecuente de enfermedad, constituya el motivo más frecuente de consulta en Urgencias. Se calcula que, solo en los Servicios de Urgencias Hospitalarios, entre el 50 y el 80% de los pacientes que se atienden, han acudido por dolor. Cuando diferenciamos además entre urgencia subjetiva y urgencia objetiva, la presencia de dolor en el primer grupo llega al 90%2.

El tratamiento apropiado del dolor y la ansiedad secundaria constituye la mayor proporción del tiempo de trabajo en el ámbito de las urgencias.

Cronificación del dolor

En la XV Reunión Multidisciplinar  de Expertos, organizada por la Cátedra  Extraordinaria del Dolor “Fundación  Grünenthal” de la Universidad de Salamanca, bajo el título “Dolor neuropático y  cronicidad”, se dieron cita cuarenta expertos para abordar este tema. Se trata, según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de un dolor muy difícil de tratar y que puede hacer insoportable la vida de los afectados, cerca de cuatro millones de personas solo en España.

Según los especialistas, la denominada “sensibilización central”, percepción alterada de estímulos, dolorosos o no, circunstancia que dificulta su alivio y tratamiento, es uno de los factores que generan la cronificación. Para el doctor Rafael Gálvez, anestesiólogo de la Unidad del Dolor del Complejo Hospital Universitario de Granada y profesor asociado de la Facultad de Medicina de Granada: “Al paciente le molestan más los estímulos, lo que hace al dolor neuropático mucho más difícil de manejar, entre otras razones porque afecta también psicológicamente. Precisamente, los casos que presentan estos síntomas y que implican una mayor repercusión afectiva, son los que se cronifican con mayor frecuencia”.

Un abordaje satisfactorio del dolor requiere una involucración activa del paciente. Así, a veces no hay mejor medicina para el dolor que uno mismo; siempre ayudado, eso sí, por el cada vez mayor número de expertos preocupados por acabar con este importante problema.

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1 Prof. Clemente Muriel Villoria. Catedrático de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Clínico Universitario, Universidad de Salamanca Director de la Cátedra Extraordinaria del Dolor “Fundación Grünenthal”. Universidad de Salamanca.

2 Guillermo E. Burillo Putze. Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. Servicio de Urgencias. Hospital Universitario de Canarias. Santa Cruz de Tenerife