La dosis de cobertura de hidratos de carbono se define como la cantidad de carbohidratos que están cubiertos con una unidad de insulina. Generalmente, una unidad de insulina de acción rápida actúa sobre 12 o 15 gramos de carbohidratos, pero este rango puede variar por muchos factores, como es la sensibilidad del individuo a la insulina, la hora del día, la actividad física y el estrés.

De manera general, se calcula dividiendo los gramos de carbohidratos que se van a ingerir entre los gramos descartados por unidad de insulina. Es decir que se necesita, aproximadamente, 1 unidad de insulina para metabolizar 11 gramos de carbohidratos.

Hay que recordar que la cobertura de hidratos de carbono generalmente se centra en pacientes con diabetes tipo 1, ya que son los que van a necesitar insulina rápida para satisfacer las demandas de insulina en la ingesta de comida.

Dosis de bolo

La dosis de bolo para una corrección de azúcar alta en sangre se define como lo que puede hacer descender el azúcar en sangre con una unidad de insulina de acción rápida. Así, para corregir el azúcar alta en sangre se necesita una unidad de insulina para que la glucosa baje en 50 mg/dl. Este descenso puede oscilar entre 30-100 mg/dl o más, dependiendo de las sensibilidades individuales a la insulina y otras circunstancias.

Para calcular el factor de sensibilidad hay que sumar a la dosis diaria de insulina utilizada la dosis basal diaria más todas las dosis de insulina rápida que se ponen en forma de bolos.

Recopilación de datos

Para que este ajuste sea lo más preciso posible, es recomendable contar con los datos de tres días para usar la media de dosis total de insulina diaria de esos tres días.

Una vez que se dispone de esos datos, se aplica la regla de 1700. Este valor es el más usual y proviene de un estudio estadístico. La regla puede variar desde 1500 hasta 2200, dependiendo del grado se sensibilidad a la insulina y lo severos que se quiera ser en la corrección.

Cálculos a tener en cuenta

Lo que el paciente debería hacer sería primero calcular la dosis de cobertura de carbohidratos según lo que vaya a ingerir en ese momento. Además, tiene que adecuar la dosis según los valores preingesta de glucosa en sangre, ya que a esas unidades tendrá que añadirle las unidades de corrección, si los valores de glucosa no están dentro del rango normal para esa situación.

Existen glucómetros y aplicaciones para poder conocer estos cálculos una vez que el paciente haya hecho la medición de glucosa en sangre y haya introducido la ingesta de hidratos de carbono junto con la actividad física, si la hubiera, que va a realizar.

Adaptación

Lo que hacen los pacientes tras el periodo de adaptación a la nueva situación es vivir normal. Han aprendido a levantarse por la mañana y medirse la glucosa y en función de ese valor pinchar las unidades de insulina que necesitan, que si es un paciente cumplidor con el tratamiento no suelen variar mucho.

Cuando van a comer ya saben más o menos los carbohidratos que van a ingerir, aunque al principio pesan los alimentos ricos en hidratos de carbono, y en función de su ingesta calculan qué cantidad de insulina necesitan para metabolizarlo.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Antonio Jesús Tarrias García-Calabrés, Rafael José Serrano Blanco, Francisco Sánchez Jimena, Juan Miguel Costa Santos, Héctor Darío Martín Méndez, José Omar Martín Rodríguez, Marcos Marrero Villar y María Victoria Ramírez García.