El 84,9 por ciento de los internistas reconoce preguntar por hábitos tóxicos a sus pacientes en la entrevista clínica. Sin embargo,  este porcentaje baja al 68,4 por ciento si el paciente es mayor de 85 años. De hecho, este es un colectivo que habitualmente queda relegado en los estudios sobre alcohol. Es por ello que la Sociedad Española de Medicina Interna ha impulsado el Registro Clínico de Consumo de Alcohol en Pacientes Ancianos Ingresados. Según el mismo, el 11,5 por ciento de los pacientes de más de 80 años presenta un consumo de alcohol problemático y el 3,5 por ciento dependencia.

El objetivo de este registro impulsado por internistas de SEMI es realizar, precisamente, una evaluación integral de la posible influencia de un consumo de alcohol.  En concreto, sobre complicaciones previas, alteraciones neurológicas, grado de dependencia funcional/deterioro cognitivo/fragilidad y complicaciones durante el ingreso hospitalario por cualquier causa de estos pacientes. Se espera presentar los datos definitivos del estudio que se elaborará en base a la información obtenida con dicho registro el próximo año. La principal conclusión de este estudio es que el 22 por ciento de los pacientes hospitalizados mayores de 80 años presenta un consumo de alcohol activo.

También se ha constatado que solamente en el 25 por ciento de las historias clínicas analizadas se recogen los parámetros relativos al consumo de alcohol.

Un consumo de alcohol también en pandemia

Asimismo, se han evaluado y analizado datos sobre el consumo de alcohol durante la pandemia. Se han analizado datos tanto entre la población general, como en el colectivo de médicos internistas. El 57,4 por ciento de los internistas encuestados reconoció consumir alcohol, con una mediana de 3 unidades de bebida estándar. De estos, un 35,8 por ciento se inició o lo aumentó en la pandemia. Asimismo, hasta el 1,5 por ciento afirmó haber consumido sustancias de uso recreativo.

Por otra parte, el 18,6 por ciento afirmó haber precisado fármacos para combatir el insomnio. El 5,7 por ciento tomó antidepresivos. De ello, se concluye que la pandemia por SARS-CoV-2 acentuó el consumo de tóxicos y psicofármacos en el colectivo de internistas españoles.