Diversos estudios demuestran que la desnutrición afecta en torno al 12 por ciento de los pacientes con insuficiencia cardiaca. Lo hace, además, tanto en el ámbito hospitalario como en el ambulatorio. En concreto, más frecuente en el paciente anciano y en aquellos con insuficiencia cardiaca avanzada. Es decir, quienes presentan síntomas graves y persistentes a pesar de seguir un tratamiento adecuado.

En este contexto, la Sección de Cardiología Geriátrica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) va a centrar una de las sesiones más destacadas de su reunión anual en la importancia de hacer una correcta valoración nutricional en el paciente mayor con insuficiencia cardiaca avanzada.

Juan Luis Bonilla Palomas, cardiólogo del Hospital San Juan de la Cruz, insiste en que detectar la desnutrición es de gran importancia. Especialmente en este grupo de pacientes y por dos motivos: “Primero, porque el paciente desnutrido tiene una evolución más desfavorable que aquel que no lo está “. No obstante, su riesgo de fallecer es casi tres veces mayor. “Segundo, porque una intervención nutricional puede mejorar su pronóstico”.

Desnutrición e insuficiencia cardiaca

En este sentido, varios estudios han demostrado que una intervención nutricional individualizada, reduce de forma significativa el riesgo de ingreso hospitalario por descompensación. Además, mejora la supervivencia del paciente. Todo ello siempre que esté ajustada a las necesidades de cada paciente Dichos estudios basan la intervención nutricional en varios aspectos esenciales:

  • Optimizar la dieta del paciente para alcanzar unos objetivos nutricionales adecuados. En concreto, en cuanto a la cantidad de proteínas, grasas, hidratos de carbono y calorías.
  • Educación nutricional al paciente y/o sus cuidadores con el mismo objetivo.
  • Si lo anterior no es suficiente para alcanzar los objetivos nutricionales marcados, usar suplementos nutricionales convenientemente diseñados.

 

Por todo esto, Bonilla Paloma recomienda realizar la valoración nutricional a los pacientes con insuficiencia cardiaca de forma rutinaria. Especialmente a los ancianos y a aquellos con insuficiencia cardiaca avanzada.