Según estimaciones obtenidas en el Estudio Nutricional de la Población Española 2018 (Estudio ENPE), un 23,8 por ciento de la población infantil y juvenil tiene sobrepeso y un 10,3 por ciento obesidad en España. El incremento de estas enfermedades viene explicado por el consumo de alimentos procesados, con alto contenido en azúcar y grasas saturadas, en las dietas de los niños, o el sedentarismo. De hecho, la calidad nutricional de la comida servida en los comedores escolares, aunque ha mejorado, sigue acusando de escasa presencia de verduras, exceso de alimentos cárnicos y precocinados que requieren su preparación en fritura.

Ante esta realidad, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC) han presentado el informe “Riesgo cardiovascular desde la infancia”, un documento de consenso elaborado por especialistas en Cardiología, alimentación y deporte. El objetivo del mismo es el de alertar de la necesidad de tomar medidas en la infancia para frenar la prevalencia de la enfermedad cardiovascular adulta.

Como explica Carlos Macaya, presidente de la FEC, “no se trata de una guía con consejos para llevar una infancia más cardiosaludable, sino que en este documento se realiza una valoración de la situación actual, qué hábitos pueden repercutir negativamente en el desarrollo del niño y qué iniciativas deberían ponerse en marcha si queremos evitar que, en un futuro, los más pequeños tengan un mayor riesgo de padecer enfermedades o sufrir un evento cardiovascular”.

Recomendaciones concretas

En cuanto a los puntos que aborda este documento, los expertos proponen seis medidas, relacionadas con el ejercicio físico y la alimentación, y un sello de calidad como reconocimiento a los centros escolares que fomenten la actividad física, la educación nutricional y apuesten por la calidad de sus menús escolares.

En esta línea se abordan cuestiones como incluir una hora diaria más de actividad física a la semana en Educación Infantil y Primaria; se apuesta por centros escolares “multideporte”, es decir, institutos y colegios que oferten la práctica de deportes diferentes entre sus alumnos; se recomienda mejorar la gestión y la calidad de la oferta, siguiendo los criterios de sostenibilidad medioambiental en la organización de los menús escolares; se aconsejan evitar las máquinas dispensadoras de alimentos en los colegios e institutos; o se propone la creación de un sello de calidad que, tras la determinación de una serie de criterios, podrá ser concedido a los centros escolares que cumplan ciertas características relacionadas con la promoción de la actividad física, la educación nutricional y la calidad de la alimentación servida en el centro infantil.

Como conclusión, Ignacio Ferreira, coordinador del informe, miembro del Comité Ejecutivo de la SEC y editor jefe de la Revista Española de Cardiología, recuerda que “la obesidad, la inactividad física, el colesterol elevado, la hipertensión arterial y el tabaquismo son factores de riesgo cardiovascular evitables, es decir, que se podrían prevenir  siguiendo hábitos de vida saludables, a través de una correcta alimentación y la práctica de ejercicio de manera regular”.