Cerca del 30% de las rinosinusitis no se consigue controlar, y cuando se consigue respuesta, existen altas posibilidades de recurrencia, según ha indicado Juan Maza Solano, del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla, durante su intervención en la ‘I Jornada multidisciplinar sobre biomarcadores en rinosinusitis crónica’, organizada por su Servicio. Este encuentro, dirigido a otorrinolaringólogos, neumólogos, inmunólogos, alergólogos y pediatras, ha servido para actualizar los conocimientos en el diagnóstico y el tratamiento de esta patología.

La rinosinusitis crónica (RSC) es una inflamación de las fosas nasales y de los senos paranasales persistente, con la presencia o no de pólipos, que afecta a un 10% de la población. Esta patología tiene un alto impacto en la calidad de vida del paciente y supone un gasto de recursos sanitarios de unos 1.500 euros por persona y año. La RSC se manifiesta con congestión nasal, rinorrea, alteración del olfato y algias faciales que pueden durar largos periodos de tiempo. Se considera crónica cuando persiste más de 12 semanas, y afecta de forma más frecuente en la edad adulta, sobre todo a partir de los 50 años.

En la actualidad no tiene cura y su etiología sigue siendo desconocida. Las investigaciones están encaminadas al conocimiento de las respuestas inmunológicas, las características físicas del epitelio nasal, la invasión de algunos microorganismos y otros factores genómicos.

El origen de la rinosinusitis crónica puede deberse a virus o bacterias que cronifican esa inflamación que hace que se pierdan células ciliadas y se incrementen las células caliciformes responsables de la rinorrea. Asimismo, el incremento de la permeabilidad capilar produce edema y obstrucción nasal con la consiguiente estimulación de las terminaciones nerviosas encargadas de los estornudos. Suele dar síntomas de obstrucción nasal, rinorrea con mucosidad externa y posterior y, en ocasiones, alteraciones del olfato o cefalea.

Tratamiento inicial

El médico de Atención Primaria puede prescribir en un primer momento un tratamiento basado en la práctica de lavados nasales con agua de mar o con suero fisiológico, junto con un antiinflamatorio de tipo esteroideo en forma de espray nasal. Si los síntomas persisten o se agravan, el paciente debe ser derivado al otorrinolaringólogo, como aconseja la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

“En la actualidad, el eje terapéutico de la enfermedad sigue siendo la corticoterapia intranasal. Siguiendo los algoritmos recomendados, es posible utilizar además la corticoterapia sistémica, los antibióticos, los antileucotrienos, etc., e incluso las intervenciones quirúrgicas”, ha comentado el Dr. Maza. La operación consiste en la apertura de los senos paranasales por vía endoscópica para facilitar el drenaje de los senos y favorecer que el tratamiento médico alcance mejor todos los rincones de las cavidades nasosinusales.

Mayor riesgo de depresión y ansiedad

Los expertos coinciden al definir la rinosinusitis como una patología que afecta a la calidad de vida del paciente. En este sentido, científicos de la Universidad de Chuncheon, en Corea del Sur, han investigado a pacientes con esta enfermedad y han llegado a la conclusión de que tener rinosinusitis crónica con pólipos nasales supone un mayor riesgo de padecer depresión y ansiedad. El estudio se ha realizado con datos de unas 49.000 personas durante 11 años de seguimiento. Las conclusiones se han publicado en ‘JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery’.

Las limitaciones que sufren las personas con RSC son similares a las de pacientes con enfermedades cardiovasculares, por ejemplo, ya que afectan a actividades cotidianas como trabajar, comer, dormir, mantener relaciones sexuales, etc., como ha explicado el Prof. Antonio Abrante, codirector del Servicio de Otorrinolaringología de Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla.