Durante el XXV Congreso anual de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Francisco José Sáez, médico de familia del Grupo Cronicidad de la SEMG, ha presentado el estudio Opencronic. Un estudio en el que han colaborado las tres sociedades de Primaria -SEMG, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN)-, junto a la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

Realizadas 2.522 encuestas a nivel nacional, y con el objetivo de conocer la opinión de la población española mayor de 40 años sobre el conocimiento y las vivencias de las enfermedades crónicas, las conclusiones que arroja el estudio son, entre otros: un buen cumplimiento y adherencia al tratamiento (el 88 por ciento de los crónicos conoce los fármacos que toma), pero un 28 por ciento toma algún medicamento homeopático o alternativo por su cuenta. “Este dato se dispara en pacientes crónicos que son cuidadores. El 35 por ciento de ellos está tomando medicamentos alternativos que no son prescritos por su médico”, incide Sáez.

El siguiente paso en la investigación, apunta el especialista, sería realizar subestudios evaluando los diferentes aspectos en función de la patología, edad, comunidad autónoma, etc. Asimismo, “las estrategias de cronicidad se desarrollan con escasa participación de pacientes crónicos y cuidadores. En el diseño de estrategias, conocer su opinión debería ser la base de una integración de asociaciones de pacientes y cuidadores”, ha añadido.

Asociaciones de pacientes, en concreto la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) y la Confederación Española de Alzheimer, participaron también en la mesa para dar su visión sobre la cronicidad. “Tenemos que cambiar el modelo. De un Sistema Nacional de Salud de atención al trastorno agudo a uno capacitado para la cronicidad. De un modelo vertical, a uno más horizontal de acompañamiento. De uno basado en indicadores, a uno que desarrolla la escucha”, ha hecho hincapié Tomás Castillo, presidente de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes.

Por su parte, Rosa Brescané, de CEAFA Alzheimer, ha reivindicado la falta de reconocimiento del cuidador. Cuidadores que suelen ser mujeres. “Una mujer que cuida a su madre o su padre y que tiene que compaginar ese cuidado con su vida profesional y familiar”, explica Brescané.

Y un cuidado que siempre implica renuncias personales. Según un estudio de CEAFE sobre las consecuencias de la enfermedad en los cuidadores familiares, lo que más echan de menos es el descanso, seguido del respiro y las relaciones personales. “Tienen aislamiento social, mayor ensimismamiento, de desconexión con el entorno. Su deterioro físico y psíquico va en paralelo al enfermo”, ha incidido la experta, que ha apostillado que quieren hacer propuestas para visibilizar a la persona cuidadora.