El 39% de los traumatismos dentales se deben a la práctica de deporte, por lo que aumentan en la época estival, ya que es cuando se practica más ejercicio al aire libre. Así lo ha indicado el Consejo General de Dentistas. Los expertos han recomendado el uso de protector bucal durante la realización de deportes de impacto.

Otras causas comunes por las que se producen los traumatismos dentales son los accidentes de tráfico y los domésticos. Los daños más habituales son las heridas o las contusiones en la boca y la luxación del diente. También pueden causar fracturas e incluso la avulsión.

Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas, ha recalcado que “todos los traumatismos dentales deben ser considerados como una urgencia”. Por tanto, “se debe acudir lo antes posible al dentista, quien examinará al paciente y aplicará el tratamiento más adecuado”.

El máximo responsable del Consejo ha explicado también que “en los casos más graves, cuando la pulpa dental se inflama o se infecta, puede ser necesario un tratamiento endodóntico. Este abordaje tratará el interior del diente o intentará mantener la dentición natural, el hueso y la encía que la rodea, así como su funcionalidad”.

Los traumatismos dentales

Por tanto, los especialistas han recomendado que siempre que se produzcan los traumatismos dentales se debe acudir rápidamente al dentista para evitar daños mayores. Las heridas o las contusiones en la boca pueden afectar al labio, la lengua o las mucosas. Asimismo, después de sufrir el impacto, el paciente se debe lavar y desinfectar la zona, y como comprobar el estado de los dientes y del hueso.

Otra de estas lesiones probables es la luxación. En este caso, el golpe desplaza al diente de su alveolo haciendo que se mueva, aunque sin expulsarlo del todo. Es importante no usar colutorio, ni tocar el diente.

Por último, si se trata de una fractura, es decir, si el traumatismo ha roto un trozo de diente, hay que vigilar que no esté dañado el nervio. En estas circunstancias, se recomienda recuperar y conservar el fragmento de diente roto en suero salino, agua o leche. Si el traumatismo ha sido tan fuerte que ha expulsado el diente por completo, se debe recuperar sujetándolo por la corona (nunca por la raíz) no limpiarlo, ni enjuagarlo y acudir, inmediatamente, al dentista.