El tabaquismo pasivo es un factor de riesgo independiente para tener una peor función pulmonar y, junto a la atopia, es factor de riesgo para aumentar la gravedad de las crisis asmáticas. Bajo esta máxima, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) advierte del peligro de fumar en las casas con menores. Y es que pese a los avances de la ley antitabaco para que los niños no se vean expuestos a este tóxico en lugares públicos, la realidad es que el 37 por ciento de los niños  son fumadores pasivos  en el medio familiar, según un estudio de la Sociedad Española de Neumología Pediátrica (SENP).

Para profundizar en la influencia del tabaquismo pasivo en los menores asmáticos, la revista científica de SEPAR, Archivos de Bronconeumología, ha publicado un nuevo estudio de la prevalencia de tabaquismo pasivo en niños asmáticos y cómo afecta este a la función pulmonar y a las crisis asmáticas. El estudio ha sido retrospectivo y ha analizado los datos de una muestra de 365 niños, de entre 4 y 16 años, que en algún momento entre los años 2011 y 2015 precisaron un ingreso por una crisis asmática en el Hospital Gregorio Marañón, de Madrid.

Así, se pudo observar que el 41 por ciento de los niños asmáticos eran fumadores pasivos, de los cuales el 6 por ciento de madre fumadora, 14 por ciento de padre, el 19 por ciento de ambos y el 2 por ciento de otros familiares fumadores.

El estudio desveló, además, que los niños expuestos al tabaquismo pasivo tenían una menor saturación de oxígeno en el momento del ingreso, una mayor puntuación en la escala de gravedad de las crisis asmáticas, peores parámetros de la función pulmonar y habían tenido que realizar más visitas a urgencia durante los meses previos.

Asma y tabaquismo

Sobre estos datos, Antonio Moreno, coordinador del Área de Neumología Pediátrica de SEPAR, reflexionaba que “asma y tabaquismo pasivo son un mal binomio, ya que los niños asmáticos sufren de hiperreactividad bronquial y, son más vulnerables a contaminantes ambientales, como el humo de tabaco, que aumenta la inflamación de la vía aérea, la secreción bronquial y la limitación del flujo aéreo”.

En esta línea, cabe recordar que diversos estudios han demostrado que hay distintos parámetros de la función pulmonar que se alteran y que las crisis asmáticas son de mayor gravedad. Hasta ahora se sabía que los recién nacidos de madres fumadoras tienen la función pulmonar más disminuida respecto a los de madres no fumadoras y que, durante el desarrollo, los niños expuestos al tabaquismo pasivo también sufren una alteración de su capacidad pulmonar y en ellos incluso es más frecuente el desarrollo de asma.

Sin embargo, la nueva investigación de SEPAR concluye que, aunque en los pacientes estudiados inciden otros potenciales factores de riesgo como la edad, el género, las mascotas o el estado nutricional, el tabaquismo pasivo es un factor de riesgo independiente en la alteración de la función pulmonar del asma y la atopia junto al tabaquismo pasivo lo son en la gravedad de las crisis.