Los médicos de Atención Primaria tienen un buen nivel de conocimientos sobre prevención primaria y secundaria del ictus.  Así se desprende de la encuesta creada por el Grupo de Trabajo Cardiovascular de la SEMG.  La misma ha analizado los tipos de factor de riesgo en ictus. La conclusión es que los más comunes son bien conocidos, sin embargo, otros menos habituales no se tienen tan en cuenta.  Sobre todo, algún factor de riesgo modificable.

De esta forma más del 90 por ciento reconocían “asociación fuerte” del ictus con factores de riesgo como la hipertensión arterial (HTA), tabaco, diabetes, fibrilación auricular, dislipemia, estenosis carótida, hipercoagulabilidad e ictus previo. Sin embargo, desconocían como factores de riesgo la anemia falciforme (57,5 por ciento); terapia hormonal (52,3 por ciento); alcohol (48,3 por ciento); HVI (47,8 por ciento); estados inflamatorios (45,4 por ciento) y migraña (42,7 por ciento).

Sin embargo, el 45,7 por ciento de los médicos encuestados desconocía que el factor de riesgo modificable con mayor asociación con el ictus, tanto isquémico como hemorrágico, es la HTA. Por otra parte, el 49,1 por ciento de los participantes antiagregarían en el caso de ictus cardioembólico por fibrilación auricular en mayores de 75 años.

El impacto de un factor de riesgo modificable en ictus

Respecto al impacto de algún factor de riesgo modificable, destaca la falta de formación de los médicos tras el alta hospitalaria. Casi la mitad considera que no existe una adecuada continuidad de cuidados. De hecho, sólo el 30,8 por ciento disponen de un protocolo o plan de continuidad asistencial en la atención al ictus en sus ámbitos de trabajo. Aun así, el 26,1 por ciento lo desconocen. A pesar de ello, un elevado porcentaje de los médicos de Atención Primaria indaga sobre los problemas y secuelas secundarios al ictus. Sobre todo, aquellos que trabajan en consulta y los que tienen mayor experiencia profesional.

Como dato positivo, destaca que el 99,6 por ciento considera que la rehabilitación precoz tras sufrir un ictus puede mejorar los resultados. El 73,6 por ciento revisa si el paciente tiene pautado tratamiento rehabilitador al alta hospitalaria.

La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) llevó a cabo este estudio en colaboración con la Federación Española de Ictus (FEI), La encuesta fue contestada por 916 médicos en el último trimestre de 2019.