El hepatocarcinoma es actualmente la 6° neoplasia con mayor mortalidad en México, la cual reporta más de 5.000 muertes al año debido a su detección tardía y la dificultad para acceder a tratamiento. Como todo cáncer, si se detecta a tiempo puede ser curable, sin embargo, suele detectarse en promedio a los 60 años tanto en hombre como en mujeres.

Si se considera que hay 3,3 millones de consumidores de alcohol, son los mismos que tienen un riesgo aumentado del 60 por ciento de padecer carcinoma hepatocelular, que representa el 90 por ciento de los tipos de cáncer hepático. Es decir, que el factor de riesgo más común es completamente prevenible.

Otro factor de riesgo es la obesidad y una de las más importantes, la infección crónica por virus de hepatitis C, casos que tienen un 32 por ciento de probabilidad de desarrollar cáncer.

En este tipo de neoplasia no hay aspectos de prevención que puedan aplicarse, solo la vacunación para no contraer Hepatitis B y el uso de métodos de barrera para prevenir el contagio de la hepatitis C.

Hay poblaciones vulnerables en las que se debe considerar un tamizaje periódico para encontrar el cáncer en etapas tempranas, estos son los pacientes que tienen o tuvieron cirrosis, personas que tuvieron hepatitis tipo B, personas con obesidad o con hígado graso.

En el caso del paciente que tuvo hepatitis tipo B, tiene baja posibilidad de desarrollar carcinoma si tiene controlado el conteo viral, ya que reduce la probabilidad hasta en un 10 por ciento y prolongarse hasta por 13 años.

En el caso del virus C, un 8 por ciento de los casos desarrollan cirrosis en un lapso de 5 años, mismo que puede convertirse en hepatocarcinoma. El 5 por ciento de los casos evoluciona a fibrosis.

Asociaciones como la Asociación Mexicana para la Lucha Contra el Cáncer tiene cuatro programas de apoyo:

  1. Educación
  2. Prevención y detección oportuna
  3. Apoyo a pacientes
  4. Incidencia en políticas públicas

Hacen falta médicos especialistas para un diagnóstico temprano y un manejo interdisciplinario, pero sobre todo hace falta educación médica para adiestrar la vista y diagnosticar desde una tomografía trifásica en caso de los radiólogos y los ultrasonidos en el primer contacto.