La prevalencia de la dermatitis atópica en España se estima en un 3,4 por ciento de la población general, del cual el 60 por ciento de los casos son infantiles. Esta enfermedad cutánea inflamatoria crónica es la más frecuente en la infancia, con evidencias crecientes de su extensión más allá de la adolescencia. De hecho, en el 19,1 por ciento de los casos de dermatitis atópica se produce en niños de 0 a 5 años.

Estos son algunos de los datos que la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha querido recordar con motivo del Día Nacional de la Dermatitis Atópica.

Como ha recordado Milagros Lázaro, presidenta del Comité de Alergia Cutánea de la SEAIC, indica que “la dermatitis atópica es una enfermedad crónica incurable que, debido a sus síntomas, puede afectar significativamente a la calidad de vida de los pacientes”. De hecho, la experta ha querido reseñar que “esta afección puede provocar efectos psicológicos negativos hasta en el 50 por ciento de los pacientes, tales como alteraciones del sueño, ansiedad, depresión o aislamiento”.

Un reto diagnóstico

Pese a estas cifras, Lázaro añade que esta enfermedad cutánea sigue siendo un reto diagnóstico y terapéutico para los especialistas, en sus formas más graves. “En los últimos diez años el interés por esta patología desde cualquier perspectiva, clínica, fisiopatológica, terapéutica y de afectación de la calidad de vida de los pacientes ha crecido de forma exponencial paralelamente con los resultados de las investigaciones más recientes en este campo”, asevera.

Asimismo, la experta agrega que “la dermatitis atópica se considera un señuelo de otras enfermedades alérgicas, lo que dirige parte del esfuerzo que se realiza en esta enfermedad a varios puntos: a la prevención, a través de medidas dirigidas potenciar la función de la barrera cutánea, impidiendo así nuevas sensibilizaciones; al manejo clínico, considerando al paciente con dermatitis como un todo, no centrándose únicamente en el manejo de la piel,  sino atendiendo a la posibilidad de la coexistencia de otras enfermedades alérgicas, como la rinitis, el asma o la alergia a los alimentos. En este sentido, el alergólogo es el especialista que, por su formación global, es el mejor capacitado para atender todas estas manifestaciones en su conjunto”.

En lo que respecta al impacto en la calidad de vida, la SEAIC ha puesto en marcha una la escuela de pacientes para todos los afectados, que tiene como finalidad ayudarlos en el manejo de las enfermedades alérgicas y en la adquisición de habilidades en el autocuidado de la enfermedad.