Este 15 de febrero se celebra el Día del Cáncer Infantil y las cifras parecen cada vez más positivas. Aunque sigue habiendo margen de mejora, actualmente, en oncología pediátrica la supervivencia global a los 5 años es mayor del 80 por ciento, y en torno a un 75 por ciento a los 10 años. Sin embargo, el objetivo no solo está en aumentar estos porcentajes, sino también en abordar a estos largos supervivientes.

Tal y como ha dado a conocer la consulta de la Unidad de Supervivientes de Largo Plazo del Hospital Niño Jesús, el 75 por ciento de los supervivientes de cáncer infantil desarrollará una enfermedad crónica tardía, una tasa que es ocho veces superior a la media.

Hay que recordar que la quimioterapia, la radioterapia, el trasplante o la cirugía pueden desarrollar efectos secundarios y segundos tumores, unos efectos que pueden aparecer años después de terminar el tratamiento de los pacientes supervivientes.  Los efectos adversos, en algunos casos, pueden afectar a casi todos los órganos y en niños también pueden producirse alteraciones tanto en el desarrollo físico como psicológico y cognitivo. El riesgo de complicaciones tardías dependerá del tipo de enfermedad oncológica y del tratamiento específico recibido.

Riesgo cardiovascular en niños supervivientes

En este sentido, el Hospital Niño Jesús ha comenzado un estudio para evaluar el riesgo cardiovascular en niños supervivientes del cáncer. Los tratamientos oncológicos triplican el riesgo de eventos cardiovasculares a medio plazo y las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de morbimortalidad.

En la primera fase se estudiará el riesgo asociado al tratamiento mediante una valoración clínica y analítica, y se evaluará su capacidad física. En la segunda fase se realizarán estudios genéticos en los niños con factor de riesgo, lo que permitirá crear una guía de seguimiento adaptada a los hallazgos de nuestros supervivientes.

La obesidad o sobrepeso es otra de las principales secuelas que puede dejar el tratamiento. Casi un 20 por ciento de los largos supervivientes de cáncer pediátrico tienen ese problema, que aumenta el riesgo de padecer hipertensión arterial, diabetes o cardiopatía isquémica. Una de las labores de esta Unidad es que adquieran hábitos de vida saludable y realicen ejercicio físico.