Tras 720 días de pandemia, el agotamiento emocional sigue afectando al 85 por ciento de la población, un dato similar al del año pasado. Esta es la principal conclusión que se desprende del Observatorio de Tendencias, impulsado por Cofares.

El mismo, desde hace dos años, hace un seguimiento de los hábitos de salud y preocupaciones entre la población en esta etapa. En su última encuesta se desprenden datos como que los principales síntomas asociados al agotamiento son la dificultad para concentrarse (76,8 por ciento). Este se suma a la lista de sentimientos de tristeza (85,3 por ciento), cansancio (82,9 por ciento) e irritabilidad (81,3 por ciento). La indefensión (77,7 por ciento) y la dificultad para dormir (72,2 por ciento) y pérdida del apetito (44,8 por ciento) son otros efectos que han irrumpido este año con mayor fuerza.

Uno de los motivos de estos datos es el pesimismo respecto a recuperar la normalidad. Así, el 66,4 por ciento de la población no cree que el coronavirus se convierta en un virus endémico, como la gripe, hasta dentro de más de un año. Este dato ahonda en la sensación de agotamiento.

Además de la frustración y el desánimo, otras consecuencias que han dejado huella son la ausencia de relaciones familiares y sociales para evitar contagios del coronavirus (19,4 por ciento); el nerviosismo y la saturación informativa (17,6 por ciento); el impacto social de los confinamientos y las cuarentenas por positivos (15,7 por ciento); las restricciones sociales y de ocio (11 por ciento) y las medidas de protección (8,2 por ciento).

Un agotamiento mayor en los jóvenes

Por franja de edad, son los más jóvenes, es decir, la generación Z (94 por ciento), los que se ven más afectados por el agotamiento mental. Les siguen los millennials (26-35 años), con un 89,6 por ciento; la generación X (82 por ciento), con un 82 por ciento; y los boomers (+de 55 años), con un 77,7 por ciento.

Respecto a esta mayor incidencia del agotamiento en jóvenes, cabe recordar que se encuentran en una etapa vital marcada por el descubrimiento y la exploración social. Es por ello que los confinamientos les han limitado especialmente a la hora de relacionarse con los demás. Por género, destaca que las mujeres son las que vuelven a declarar que más han experimentado los síntomas de la pandemia.