Según los datos de Registro de la Sociedad Española de Fertilidad, publicados el pasado mes de Octubre, el 9 por ciento de los nacimientos en España son fruto de técnicas de reproducción asistidas. Un dato que responde a diferentes cuestiones, pero que en gran parte se relaciona con el aumento de la edad de reproducción de los españoles.

En este sentido, Gedeon Richter, con motivo de la Semana Europea de la Fertilidad,   ha puesto en marcha una campaña a nivel europeo  para insistir a las mujeres en que su reserva ovárica desciende drásticamente a partir de los 35 años, dato que sigue sin ser conocido por una gran parte de las mismas. Igualmente,  informan de que partir de los 42 años, la tasa de éxito de un tratamiento de fertilidad, se reduce a menos del 5 por ciento.

En palabras de Mario Gómez, director de la Unidad de Negocio de Fertilidad de Gedeon Richter, “el auge de las mujeres que desean preservar la fertilidad es común a todos los países de Europa, si bien en España la edad de las madres para tener su primer hijo ya supera los 31 años y lidera el ranking de madres primerizas con 40 años o más en la Unión Europea. Por lo tanto la preservación de la fertilidad se convierte en una alternativa para programar la maternidad pero es necesario apostar por unas políticas sociales y fiscales que ayuden a fomentar la natalidad y a edades más tempranas”.

Congelar para evitar la donación de óvulos

Ante estas cifras, la tendencia de los especialistas hoy en día es hacer especial hincapié en los tratamientos que se pueden considerar preventivos, como la congelación de óvulos. A este respecto, Juan Antonio García Velasco, director de IVI Madrid, expone que resulta fundamental separar el envejecimiento de los ovarios de la reproducción. “Es decir, si congelamos los óvulos de jóvenes, podremos tener hijos a edades más avanzadas sin recurrir a una donación, sino a una auto-donación”, concluye el experto.

Para defender este concepto,  los expertos en fertilidad también ofrecen otros datos importantes a tener en cuenta. Así, datos como los presentados por Rosenwaks confirman como el aumento de la edad materna condiciona también un aumento de perdidas fetales (4,95 por ciento  en mujeres de < 30 años, frente a un 21,3 por ciento cuando se superan los 40 años). Igualmente,  lo más relevante de las pérdidas fetales en mujeres de 40 años o más, es que el 91,3 por ciento se deben a anomalías cromosómicas.