La revista de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) ha publicado un nuevo trabajo Investigadores del CIBERDEM y el IDIAP. Según el mismo, el 93 por ciento de los diabéticos tipo 2 tienen un riesgo alto o muy alto de sufrir eventos fatales como ataques al corazón o trombosis cerebrales en una década. Para llegar a esta conclusión se analizó datos de casi 375.000 personas en Cataluña.

Los investigadores calcularon la probabilidad de que cada participante utilizando categorías en las guías de la ESC sobre diabetes y enfermedades cardiovasculares. Las tres categorías son: riesgo muy alto (por encima del 10 por ciento); riesgo alto (entre 5 y 10 por ciento); y riesgo moderado (por debajo del 5 por ciento). Para ser clasificados como de muy alto riesgo, los pacientes deben tener una enfermedad cardiovascular establecida u otras afecciones que amenacen su salud o al menos tres factores de riesgo cardiovascular.

Según esta clasificación el 53,4 por ciento de los diabéticos tipo 2 tenían un riesgo muy alto de eventos cardiovasculares fatales. Esta observación fue más frecuente en hombres (55,6 por ciento) que en mujeres (50,7 por ciento). Alrededor del 39,6 por ciento se clasificó como de alto riesgo.  Solo el 7 por ciento tenía un riesgo moderado de morir de un ataque cardíaco o una trombosis cerebral dentro de los siguientes 10 años.

Prevenir el riesgo en diabéticos tipo 2

Ante estos datos, los investigadores destacaron la importancia de la prevención de riesgo de los diabéticos tipo 2 en un entorno de Atención Primaria. En concreto, especifican que deberían impulsar la implementación de la atención integrada. “Los comportamientos saludables son la piedra angular para prevenir las enfermedades cardiovasculares y deben combinarse con el control de la glucosa en sangre, el colesterol sérico y la presión arterial”.

Asimismo, se tuvo en cuenta que la mitad de los pacientes del grupo de riesgo muy alto no tenían antecedentes de enfermedad cardíaca. Esto significa que no serían candidatos a recibir medicación para prevenir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.