Actualmente, los estudios establecen la prevalencia de depresión mayor en torno al 5 por ciento, una cifra que aumenta hasta cerca del 20 por ciento para formas menores de depresión en ancianos. Sin embargo, los expertos advierten de la situación vivida por la pandemia, tanto el aislamiento en las casas o incluso en los hospitales, como el aumento de casos de duelos, puede provocar un aumento de estas cifras, que preocupan sobre todo en la población anciana.

“El aislamiento, el abandono de relaciones y de actividades, el miedo al contagio y a una enfermedad grave, incluso el sentimiento de discriminación para el acceso a determinadas técnicas médicas ha favorecido el aumento de síntomas depresivos en la población mayor. La ausencia de visitas de familiares en las residencias, el temor y la angustia también ha contribuido a estos síntomas, asociados además a la ansiedad acompañante”, ha explicado Javier Olivera Pueyo, psiquiatra del Hospital San Jorge de Huesca y secretario de la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG) en el webinar de Lundbeck Academy centrado en la situación de la población anciana con depresión tras el confinamiento por COVID-19.

No solo preocupa que aumenten los casos de depresión en ancianos, sino que también exista un empeoramiento cognitivo. Y es que el aislamiento  se ha asociado a un empeoramiento cognitivo en los pacientes mayores con depresión. “Hemos observado síntomas de deterioro cognitivo en pacientes que previamente no los habían manifestado. Se han objetivado más síntomas de ansiedad y angustia, asociados al temor a la enfermedad y la gravedad de la misma. En este sentido, también han aparecido más síntomas hipocondríacos. Incluso depresiones delirantes con temas hipocondríacos en relación al coronavirus. Los pacientes mayores también han presentado más trastornos del sueño, probablemente asociados al empeoramiento depresivo, a la ansiedad y a la ausencia de actividades y rutinas previas”, informaba de nuevo Olivera.

Riesgo de suicidio

Ante estas previsiones, preocupa especialmente el hecho de que los ancianos son la población con mayor riesgo de suicidio. Tanto es así que casi la mitad de los suicidios en España se producen en personas mayores de 60 años.

Respecto al abordaje de estos casos de depresión en ancianos, los expertos recomiendan el ajuste de los tratamientos antidepresivos en pacientes ancianos ingresados con COVID-19, ya que los medicamentos para esta enfermedad infecciosa presentan algunas interacciones con parte de los antidepresivos.

Por último, se ha insistido en la importancia de que los profesionales sanitarios de la salud mental sean proactivos a la hora de mantener el contacto con los pacientes mayores. “En estos dos meses hemos aprendido que se puede tener una buena atención vía telefónica. Este contacto frecuente tiene un impacto muy positivo en la prevención. Hemos comprobado que la atención cara a cara con el paciente no es tan imprescindible. Lo importante es mantener el contacto porque su ausencia sí es muy desfavorable para la persona”, concluía por su parte Luis Agüera Ortiz, jefe de Sección de Psiquiatría del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.