Entre los diferentes tipos de demencias degenerativas en México la que se observa con mayor frecuencia es el Alzheimer, padecimiento que representa el 70% del total de los registros de demencia entre las personas que van de los 60 a los 85 años.

La Secretaría de Prevención y Promoción de la Salud en México señala que existen más de 350.000 personas con este tipo de demencia y el riesgo de padecerlo aumenta con la edad, pues mientras las personas de 65 años tienen un riesgo del 10%, los adultos mayores de 85 tienen el 47%. Es decir que se prevé un aumento considerable en la prevalencia de esta enfermedad para 2030 que se irá modificando de acuerdo a la curva etaria de la población cuya esperanza de vida se encuentra en los 75 años.

En México entre el 50 y 70% de los casos de demencia son representados por el Alzheimer, padecimiento provoca un deterioro paulatino de la función cognitiva, es decir, el paciente experimenta dificultades en su memoria cotidiana y pasada, así como aprendizaje y conocimiento aprendido años atrás, también se distingue por desarrollar problemas de orientación y modificar el estado de ánimo en extremo como euforia, tristeza, alegría, ira, etcétera.

Pese a extensos trabajos de investigación en México y el mundo aún no se ha encontrado una cura para esta enfermedad, se han desarrollado tratamientos alternos, es decir, no atacan la pérdida de memoria y cognición, pero pueden retrasar el deterioro cerebral. Por ejemplo, se aumenta la irrigación sanguínea para potenciar la sinapsis neuronal.

En México existen asociaciones como Alzheimer México IAP que procura la atención al paciente y el apoyo a la familia. En cuanto a la capacitación médica se encarga de colaborar con las instituciones del sector salud para actualizar a los médicos.

Para la atención al paciente es necesaria una intervención multidisciplinaria que va desde la perspectiva del trabajo social, la psicología, gericultura, la terapia física y la capacitación para Enfermería.

Dentro del trabajo social se promueve la reinserción del paciente a la sociedad, se evita la desintegración familiar mediante dinámicas que restablecen la estabilidad emocional, mientras la parte psicológica provee atención individual y familiar, así como capacitación para el manejo adecuado de pacientes con demencia.

Es importante que dentro del tratamiento se incluya la activación física para contribuir a la coordinación motriz que va de la mano con la terapia física, ya que, en ocasiones, puede causar alteraciones de postura y como consecuencia provocar alteraciones en el retorno venoso periférico.

También se ha determinado que los ejercicios de memoria, aritmética y concentración puede retrasar y reducir la severidad de los síntomas o, si fuera el caso, prevenir su aparición.

Aunque los síntomas pueden tardar en aparecer es recomendable estar atentos de la cognición de los adultos mayores, ya el diagnostico puede tardar en aparecer de 4 a 5 años, cuando el daño es visible es muy probable que el daño cerebral esté muy avanzado.

Esta asociación ha constituido alianzas con la Federación Mexicana de Alzheimer, el Instituto Nacional de Geriatría (INGER), el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, así como el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, entre otros.