Las vacunas de ARN mensajero contra la COVID-19 no se detectan en la leche humana, según un pequeño estudio de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos), lo que proporciona una primera prueba de que el ARNm de la vacuna no se transfiere al lactante.

El estudio, que analizó la leche materna de siete mujeres después de que recibieran las vacunas de ARNm y no encontró ningún rastro de la vacuna, ofrece los primeros datos directos sobre la seguridad de las vacunas durante la lactancia y podría disipar las preocupaciones de quienes han rechazado la vacunación o han interrumpido la lactancia debido a la preocupación de que la vacunación pueda alterar la leche humana.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que se vacune a las personas en periodo de lactancia, y la Academia de Medicina de la Lactancia ha dicho que hay poco riesgo de que las nanopartículas de las vacunas o el ARNm entren en el tejido mamario o se transfieran a la leche, lo que teóricamente podría afectar a la inmunidad de los bebés.

Las vacunas de ARNm son seguras en la lactancia

«Los resultados refuerzan las recomendaciones actuales de que las vacunas de ARNm son seguras en la lactancia, y que las personas en periodo de lactancia que reciban la vacuna COVID no deben dejar de amamantar», explica Stephanie L. Gaw, una de las responsables del estudio, que se ha publicado en la revista ‘JAMA Pediatrics’.

«No detectamos el ARNm asociado a la vacuna en ninguna de las muestras de leche analizadas. Estos hallazgos proporcionan una evidencia experimental con respecto a la seguridad del uso de vacunas basadas en ARNm durante la lactancia», detalla el autor principal, Yarden Golan.