El exceso de emisiones de gases de efecto invernadero asociado al asma no controlada es ocho veces mayor que en el caso del asma controlada. Así lo concluye un nuevo estudio presentado durante el Congreso Internacional de la Sociedad Europea de Enfermedades Respiratorias (ERS).

En concreto, se trata de los resultados del estudio SABINA CARBON UK. Estos demuestran que los pacientes de 12 años o más con asma no controlada generaron una huella de carbono significativamente mayor que aquellos con asma bien controlada.

Así, el exceso de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al asma no controlada se debió al tratamiento de las crisis asmáticas desde las consultas de especialistas u hospitalarias. También a la dependencia excesiva de los broncodilatadores de acción corta, SABA (tres o más inhaladores al año). De esta forma, se concluye también que la dependencia excesiva de los inhaladores para el asma SABA contribuye a emisiones per cápita evitables.

Sobre estos datos se pronunciaba Alexander J. K. Wilkinson, especialista en medicina respiratoria y general del East and North Hertfordshire NHS Trust de Stevenage, Reino Unido, y principal autor del estudio. “Optimizando el cuidado del asma mediante la implementación de directrices que reduzcan tanto las crisis como el uso excesivo de inhaladores SABA, podríamos reducir, además, la huella de carbono asociada a los tratamientos para el asma”.

Asma no controlada e inhaladores SABA

La dependencia excesiva de inhaladores SABA (de acción corta) es un indicador del mal control del asma. También del riesgo de crisis asmáticas. Ahora se sabe que también contribuye al exceso de emisiones de gases de efecto invernadero.

Es reseñable que los resultados del estudio SABA CARBON en Europa y Canadá indicaron que entre el 69 y el 94 por ciento del total de los inhaladores SABA se proporcionaron a pacientes que tenían una dependencia excesiva de sus broncodilatadores (tres o más inhaladores al año).

Según estos datos, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a los tratamientos para el asma son de aproximadamente 750.000 toneladas equivalentes de CO2 al año. Así, el exceso de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al asma no controlada es de aproximadamente 300.000 toneladas equivalentes de CO2.