La pérdida de fibras nerviosas y el aumento de células inmunitarias clave (dendríticas) en la córnea pueden ser una característica identificativa de la COVID larga, según sugiere un pequeño estudio publicado en el ‘British Journal of Ophthalmology’.

Estos cambios fueron especialmente evidentes entre quienes presentaban síntomas neurológicos, como pérdida del gusto y el olfato, dolor de cabeza, mareos, entumecimiento y dolor neuropático, tras la infección por COVID-19, según los resultados.

La COVID larga se caracteriza por una serie de síntomas potencialmente debilitantes que se prolongan durante más de 4 semanas después de que haya pasado la fase aguda de la infección y que no se explican por un diagnóstico alternativo.

Alrededor de 1 de cada 10 personas infectadas con COVID-19 desarrollará COVID larga, y se ha sugerido que el daño a las pequeñas fibras nerviosas puede ser la base de su desarrollo.

La microscopía confocal de la córnea (MCC) se ha utilizado para identificar daños nerviosos y cambios inflamatorios atribuibles a la neuropatía diabética, la esclerosis múltiple y la fibromialgia.

Cuarenta personas que se habían recuperado de una infección confirmada por COVID-19 entre 1 y 6 meses antes completaron un cuestionario del Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica (NICE) de Reino Unido para saber si tenían COVID larga.

Este cuestionario consta de 28 ítems en nueve dominios que incluyen síntomas generalizados, respiratorios, cardiovasculares, neurológicos, musculoesqueléticos, psicológicos/psiquiátricos, gastrointestinales, dermatológicos y de oídos, nariz y garganta, con una puntuación total que va de 0 a 28. Los síntomas neurológicos estaban presentes a las 4 y 12 semanas en 22 de 40 (55%) y 13 de 29 (45%) pacientes, respectivamente.

A continuación, se escanearon las córneas de los participantes mediante MCC para buscar daños en las pequeñas fibras nerviosas y la densidad de las células dendríticas. Estas células desempeñan un papel fundamental en la respuesta primaria del sistema inmunitario al capturar y presentar antígenos de organismos invasores.

Resultados del estudio

Las exploraciones de la córnea revelaron que los pacientes con síntomas neurológicos 4 semanas después de haberse recuperado de la infección aguda por COVID-19 presentaban un mayor daño y pérdida de fibras nerviosas en la córnea, con un mayor número de células dendríticas, que los que no habían tenido la infección por COVID-19.

Los que no presentaban síntomas neurológicos tenían un número de fibras nerviosas corneales comparable al de los que no habían sido infectados por COVID-19, pero un mayor número de células dendríticas.

Las respuestas al cuestionario indicativas de síntomas prolongados de COVID se correlacionaron fuertemente con la pérdida de fibras nerviosas corneales.

Se trata de un estudio observacional y, como tal, no puede establecer la causa. Los investigadores también reconocen varias limitaciones, pero añaden: “Hasta donde sabemos, éste es el primer estudio que informa de la pérdida de nervios en la córnea y de un aumento de la densidad de células dendríticas en pacientes que se han recuperado de la COVID-19, especialmente en sujetos con síntomas persistentes compatibles con la COVID prolongada”.

“Demostramos que los pacientes con COVID larga tienen evidencias de daños en las fibras nerviosas pequeñas que se relacionan con la gravedad de la COVID larga y con los síntomas neuropáticos y musculoesqueléticos –añaden–. La microscopía confocal de la córnea puede tener utilidad clínica como prueba oftálmica objetiva rápida para evaluar a los pacientes con COVID larga”.