El psicólogo Diego Reza, actual subdirector del departamento Enseñanza, Difusión e Investigación del Instituto Domus en la Ciudad de México, aseguró que hace falta una sensibilización más profunda que permita a los padres, sobre todo a los primerizos, detectar conductas diferentes en los pequeños para obtener de manera temprana un diagnóstico adecuado.

Precisó también que el nombre correcto para referirse al autismo debe ser Trastorno del Espectro Autista que se refiere a una alteración en el desarrollo neurológico que se ha comprobado que se da en los primeros meses de gestación, ya que se ha determinado que hay alguna falta al momento de formarse el sistema nervioso central.

El trastorno puede ser observable entre los 18 y los 36 meses de vida pero está presente desde el nacimiento. Un especialista experimentado podría reconocerlo desde los 12 meses, una posible señal es que el bebé no haga contacto visual con los padres.

Los pacientes muestran dificultades en su desarrollo social, es decir en la interacción con otras personas, la falta de concentración, la hiper o hipo reactividad al contacto, es decir, que pueden sentir mucho más o mucho menos las sensaciones que experimentan como puede ser una caricia, un golpe, estímulos luminosos, sonidos graves o agudos, etcétera.

¿Cómo se diagnostica?

Hay prácticas que ya no están aprobadas, por ejemplo, los manuales de diagnóstico pasados tienen parámetros demasiado inexactos, pues los doctores pensaban que se manifestaba hasta los dos o tres años de edad, cuando ahora sabemos que es mucho antes. Esta relación de los dos o tres años ocurre porque es la edad en la que los padres comienzan a darse cuenta que hay un comportamiento diferente en el pequeño.

El diagnóstico no es fácil, no deben acercarse a test en internet porque no tienen una base científica. Ds recomendable buscar ayuda con especialistas o instituciones con experiencia para comenzar una atención inmediata; entre más pronto sea atendido el pronóstico será más favorable.

El psicólogo también recomienda no dejarse llevar por “tratamientos mágicos” que ofrecen curas milagrosas porque no existen tales. Los resultados de una terapia personalizada pueden no ser inmediatos, se dan de manera gradual y son parte de una buena atención integral, es decir, deben ser atendidos con psicólogos, neurólogos, médicos generales y frecuentemente con gastroenterólogos.

Es importante mencionar que hay evidencia científica en la que se relaciona la microbiota intestinal con el correcto funcionamiento de los neurotransmisores y se han detectado un común de problemas gástricos entre los pacientes, por causas como la selectividad en los alimentos, por lo cual se debe tener una atención integral en la que no se descuide un sólo campo de la salud.

Cada niño es diferente, lo que le funciona a uno es posible que no le funcione a otro, ahí radica la importancia de aprender más sobre autismo obteniendo información de fuentes confiables o especialistas.