La adherencia terapéutica, entendida como el grado de seguimiento de las recomendaciones dadas por el médico, constituye un elemento clave en el control de las enfermedades crónicas y de los principales factores de riesgo cardiovascular. El término adherencia o cumplimentación terapéutica incluye tanto el cumplimiento de los tratamientos farmacológicos, como el seguimiento de las recomendaciones higiénico-dietéticas o la adopción de cambios de estilos de vida en los pacientes.

El incumplimiento o falta de adherencia es un problema complejo que engloba una gran variedad de situaciones y presenta múltiples causas.

El calendario de adherencia terapéutica incluye toda la medicación que toma un paciente durante un mes. El procedimiento a seguir por parte del paciente es que una vez que tome la medicación deberá marcar con una cruz la casilla del medicamento que aparece en el calendario. Este proceso deberá hacerlo tantas veces como medicamentos tome al día y todos los días del mes.

Desde la farmacia

De esta forma, cuando devuelva el calendario rellenado con la información, el farmacéutico podrá evaluar la adherencia al tratamiento. Para su elaboración se necesita la receta electrónica actualizada del paciente, la orden médica hospitalaria de la medicación que se dispensa en la farmacia ambulatoria y la plantilla de calendario que se le entregará al paciente una vez que se introduzcan sus datos.

Desde las oficinas de farmacia, una gran mayoría de los colegios oficiales (COF), están apostando por aportar una serie de servicios desde la oficina de farmacia, como son los sistemas personalizados de dosificación (SPD) y de revisión de botiquín, planes de medicación individualizados, hojas de guía de toma de fármacos prescritos, explicación de la toma de medicamentos y educación sanitaria sobre la importancia de la adherencia.

Evaluar la adherencia

Para comprobar la adherencia terapéutica hay varias formas disponibles. Una es el análisis de muestra biológica. Consiste en la determinación en alguna muestra biológica (sangre, orina, saliva, cabello) del medicamento, de sus metabolitos o de sustancias trazadoras de fluidos biológicos. Se trata de un método común con fármacos antiepilépticos, antirretrovirales y para medicamentos en el área de la salud mental como la ansiedad y la depresión.

Aunque las analíticas son objetivas, con este método se corre el riesgo de denominar cumplidor al paciente que simplemente mantiene una adherencia de bata blanca; es decir, que solo toma el tratamiento de forma correcta unos días antes de la visita al médico.

Hay que tener en cuenta también que en la determinación de los niveles plasmáticos puede haber cierta variabilidad entre los pacientes, por lo que los niveles terapéuticos encontrados podrían no responder a una adherencia adecuada o inadecuada. Así, la determinación bioquímica del fármaco podría de manifiesto si el paciente lo ha tomado recientemente, pero no ofrece datos de si hay una buena adherencia o no.

Recuento de comprimidos

El recuento de comprimidos es un método muy sencillo para valorar el cumplimiento de la medicación y no requiere de personal especializado. Se basa en contar los fármacos que faltan en el envase, comparando el resultado con los que debería haber según la prescripción médica.

El cálculo se realiza mediante la fórmula: número total de comprimidos consumidos / numero de comprimidos que debería haber consumido x 100. El mayor inconveniente que presenta el recuento de comprimidos es que el paciente tiene que acordarse de llevar el envase a la consulta. Además, pueden faltar unidades que no se haya tomado, por olvido o intencionadamente. Una forma de evitar esto es hacer una visita de control no anunciada al domicilio para revisar la medicación.

Por su parte, las bases de datos de las farmacias permiten analizar el número y la frecuencia de fármacos retirados en función de la prescripción médica. Sin embargo, de ahí no pueden extrapolarse datos sobre la adherencia, ya que el paciente puede retirarlos y no tomarlos.

En la valoración de la adherencia también hay que contemplar la información proporcionada por el paciente o su cuidador a partir de la entrevista clínica o un cuestionario validado.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Francisco Antonio Cofán Sabas, Miguel Ángel González Rodríguez y Jordi Reguart Aransay, del Centro de Salud de Ribadavia; Emiliano Quiroga Gayoso, Gabriel González Vazquez y Tomás Dalama González, del Cento de Salud A Valenza, en Ourense; los cardiólogos Esmeralda Capin Sampedro, Miguel Soroa Ortuno y Noemí Barja González, del Hospital Central de Asturias, en Oviedo, y  Salvador Rey Suarez, María Concepción García Masid, Rafael Rodríguez González, Modesto Novoa Novoa, Elena Outeiriño Novoa y José Ovidio Yáñez Fernández.