El Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) ha lanzado una campaña para visibilizar el problema que supone la apertura de nuevas facultades de Medicina en España, algo que, a su juicio, afecta tanto al futuro profesional de los estudiantes como a la calidad y la eficiencia del sistema sanitario.

España es el segundo país del mundo en número de facultades de Medicina (0,95 facultades por millón de habitantes), duplicando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (0,5). De hecho, la organización ha avisado de que en 10 años se ha pasado de 28 facultades a 42 por la demanda social y el apoyo de gobiernos autonómicos. Además, el ‘numerus clausus’ para acceder al grado ha superado ya las 7.000 plazas anuales.

El MIR es “indispensable” para ejercer plenamente en el sistema sanitario ya que no se puede ejercer la Medicina sin ser especialista. En el año 2019 se han presentado al examen MIR 15.475 personas, para un total de 6.797 plazas, una ratio de 2,27 aspirantes por cada plaza.

“De base, dichas plazas ya no se ajustan a la cantidad de egresados. Esto, sumado a las personas que no obtienen plaza y que tienen que volver a presentarse, la precariedad laboral que lleva a la reespecialización, el sistema es insostenible: en la convocatoria MIR 2018, 4.006 médicos, entre egresados y recirculantes formados en las facultades españolas no pudieron obtener plaza MIR, sin poder iniciar su formación especializada para poder trabajar”, ha dicho el CEEM.

En este sentido, la organización ha comentado que la solución al déficit de médicos actual “nunca será la apertura de más facultades”, sino una “correcta planificación de plazas MIR”, especialmente en aquellas especialidades con déficit y una mejora de las condiciones laborales.

De hecho, según ha denunciado el presidente del CEEM, Antonio Pujol de Castro, aumentar las facultades de Medicina y/o los ‘numerus clausus’ sólo restarían al sistema y pondría en riesgo la calidad formativa durante el grado.

“Por un lado, aumentar el número de facultades en cada provincia especialmente en aquellas que ya cuentan con alguna, supone tener que compartir y/o repartir infraestructuras como los Hospitales Universitarios y Centros de Salud necesarios para la realización de prácticas clínicas. Esto conlleva más estudiantes por médico-tutor de prácticas, saturación de consultas y más trabajo para el profesional, en detrimento tanto de la formación de los estudiantes como de la calidad asistencial”, ha apostillado.

Por otro lado, desde el CEEM se ha avisado de que existe un “déficit del 20 por ciento de profesorado permanente” y de 2017 a 2026 se prevé que se reduzca a la mitad. Y es que, se calcula que habrá un 43 por ciento de profesorado permanente menos, correspondiendo el mayor porcentaje al profesorado vinculado de áreas clínicas (55%), un 34 por ciento al profesorado no vinculado de áreas clínicas y un 32 por ciento al profesorado de áreas básicas.

“Por supuesto, el Sistema Nacional de Salud tiene carencias y como agentes de representación pedimos mejorar los recursos e incrementar los presupuestos dedicados a Sanidad, optimizando el número de trabajadores, sus derechos laborales, renovando infraestructuras y recursos para diagnóstico, tratamientos e investigación. Así el sistema sanitario se ajustaría a las necesidades de nuestra población, más que incrementando el número de estudiantes sin ser una necesidad demográfica real”, han zanjado desde el CEEM.