Uno de los objetivos para reducir la crisis sanitaria el próximo otoño es conseguir reducir al máximo los cuadros respiratorios. Es por ello que este año es especialmente importante la campaña de la vacunación de la gripe. Esta debe focalizarse hacia la población más vulnerable por la COVID-19. Sin embargo, también debe enfatizar los mensajes al personal sanitario que suele tener una menor proporción de vacunación que la población general. Así lo concluye el VIII Informe de la Comisión Asesora COVID-19-OMC.

Así las tres claves de este informe son, en primer lugar, fomentar la vacunación de la gripe entre el personal sanitario. También mantener el carácter voluntario de la misma y organizar la campaña de vacunación de tal forma que se eviten aglomeraciones.

En este sentido el informe matiza que las propuestas de hacer obligatoria la vacunación para determinados grupos sociales o colectivos profesionales, no parece ni necesaria ni conveniente en la actual situación. Tampoco parece aconsejable que estas medidas se tomen unilateralmente por parte de algunas autoridades sanitarias autonómicas, sin consensuarlas para el conjunto del Sistema Nacional de Salud.

Medidas más allá de la vacunación de la gripe

Dejando estas ideas claves, el informe insiste en que se deben abordar más medidas más allá de la vacunación de la gripe.

En este sentido, si se mantienen las medidas de higiene que se han establecido para la “nueva normalidad” ante la pandemia es esperable una disminución paralela de la transmisión de otras patologías. Especialmente aquellas infectocontagiosas con transmisión por contacto, incluyendo las respiratorias, ya que la transmisión se reduce para todas ellas.

Así, el refuerzo de una acción de salud pública que se realiza todos los años, unido a la vacunación de la gripe permitirá una mayor cobertura poblacional. Es el conjunto de estas acciones el que puede ayudar a reducir los cuadros respiratorios.