El Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha aprobado recientemente diferentes procesos de certificación para los distintos niveles de carrera profesional para licenciados y diplomados sanitarios en Andalucía. En esta ocasión, en la primera fase han sido 155 los profesionales a los que se les ha certificado para los distintos niveles solicitados; de los mismos, 46 son licenciados sanitarios y 69 son diplomados.

Ante esta nueva noticia ha querido manifestarse el Colegio de Médicos de Sevilla, que si bien ha considerado como “indudablemente positiva” dicha resolución, ha querido manifestar que el retaso en la misma resulta intolerable.  Cabe recordar que en total han sido cuatro años de retraso en los que el SAS se ha escudado en la suspensión del proceso motivada por la sentencia del Tribunal Supremo de marzo de 2012.

Asimismo, insisten en que Andalucía está entre las seis autonomías españolas que no reconocen a los temporales, quienes denuncian que, como alternativa, sólo les queda esperar que sean los Tribunales Superiores de Justicia los que desbloqueen su situación, como ya ha ocurrido en otras regiones como Valencia, Asturias o Cataluña.

El problema de las desigualdades

Es por ello que el Colegio de Médicos de Sevilla (RICOMS) ha denunciado, a través de un comunicado, la demora en  relación a la carrera profesional de los médicos y demanda la garantía de que el proceso se rija por criterios puramente de rendimiento.

Es reseñable que, en teoría, el modelo de carrera profesional en Andalucía se basa en el reconocimiento público, de forma individualizada, del desarrollo profesional alcanzado, en principio basado en los conocimientos, experiencia, docencia, investigación y cumplimiento de los objetivos de la organización. Este reconocimiento conlleva cuatro niveles retribuidos y los distintos niveles necesitan una evaluación favorable de méritos en relación con el desarrollo profesional.

Así, desde el RICOMS se reclama, además de una mayor diligencia en las resoluciones de la Carrera Profesional, la garantía de que el proceso se rija por criterios puramente de rendimiento, ya que la evaluación la efectúan miembros del centro en el que el profesional trabaja, así como representantes de la Agencia de Calidad Sanitaria del SAS.