El manejo de los aspectos psicológicos de los profesionales sanitarios ha sido clave en la pandemia por la COVID-19. Esta situación se vio desde el principio en el Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, donde se puso en marcha un protocolo de ayuda psicológica en la interconsulta hospitalaria de Psiquiatría. Marisa García Ontiveros, psicóloga clínica de dicho centro, explica a EL MÉDICO que la primera semana de la pandemia hubo un desbordamiento absoluto, donde la mayor parte de los profesionales se preguntaba qué está pasando. “Era algo desconcertante, de extrañeza, donde había que estar trabajando y ubicarse ante los continuos cambios que se estaban produciendo”, apunta la especialista, quien añade que los profesionales se enfrentaban cada día a nuevos protocolos, nuevos tratamientos, nuevas situaciones,… y todo esto generaba una incertidumbre con la que tenían que lidiar cada día.

Las siguientes semanas -continua García Ontiveros- “vivimos ya situaciones de ansiedad que generaron malestar y se tradujeron en síntomas de todo tipo, como insomnio y falta de concentración”.

Miedo y culpabilidad

Y llegó el miedo: el miedo a contagiarse, a contagiar a sus familias, a contagiar a sus compañeros, a contagiar a los pacientes… Junto al miedo apareció el sentimiento de culpa de los que se infectaron y tuvieron que irse a casa. “Muchos profesionales se sintieron culpables por no poder estar trabajando, al pie del cañón, ayudando a los enfermos”.  La culpabilidad también llego en forma de angustia por el riesgo que corrían sus familias.

Para superar el sentimiento de culpabilidad, Raquel Rivero, psicóloga de la Clínica Nuestra Señora de La Paz, perteneciente a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, comenta que es importante identificar aquellas cosas que hacen tener estos sentimientos. Es decir, detectar qué es lo que genera esta emoción. Es fundamental también aceptar que los errores forman parte de la vida y, en una situación como esta, lo normal es cometer errores. “Es importante poder expresarlo, hablar con alguien de cómo nos estamos sintiendo. Si esta persona es de tu misma profesión o ha pasado por circunstancias similares puede ayudar a ver que no somos los únicos que nos sentimos así y de, esta manera, poner perspectiva”.

Por su parte, Jaime del Corral, psiquiatra del mismo centro sanitario, indica que la culpa es una reacción psicológica habitual en personas sometidas a situaciones de estrés elevado. “Cuando acontece un hecho que nos supera, desarrollamos un sentimiento de responsabilidad sobre lo que ha pasado porque así nuestra mente intenta recobrar la sensación de poder evitar que se repita”.

Ahora lo que quedan son recuerdos y miedo por si vuelve. Para esto, asegura la psicóloga del Hospital Gregorio Marañón, hay que estar preparados. Mientras tanto se sigue ofreciendo soporte a los profesionales para que puedan gestionar sus pesadillas, su tristeza y desolación.

Sentimiento de unidad

Esos sentimientos son los que describe María, nombre ficticio, a EL MÉDICO. Trabaja como enfermera en un hospital en el norte de la provincia de Cáceres. “Hemos pasado una situación terrible. Al principio, estábamos desesperados, nos hacíamos los EPI con bolsas de basura, la desesperación era absoluta”, describe María con la voz entrecortada.

Una de las cosas positivas de la COVID-19 ha sido lo que nos ha unido a todos los profesionales. “El compañerismo ha sido lo que nos ha ayudado. Nos necesitábamos los unos a los otros. Con tus compañeros era con quien te sentías protegida y podías compartir tu ansiedad, tu insomnio, tu miedo”.

En el centro donde trabaja María no han puesto a disposición de sus trabajadores ninguna herramienta para canalizar y manejar la situación vivida. No han tenido ningún tipo de apoyo institucional, y lo está resolviendo cada uno como puede, señala.

De hecho, María se ha apoyado en su familia. “Cuando empezó todo –recuerda- me plantee irme con una compañera a un piso para no contagiar a mi marido y mis cuatro hijos; pero mi marido me dijo que estábamos juntos en la salud y en la enfermedad. Ha sido muy complicado gestionar el miedo a contagiarles, pero sin duda, han sido mi gran apoyo”.

Gestión de la ansiedad

Lo que no se le quita de la cabeza a la enfermera es la ansiedad que le ha generado la pandemia, “mejoras el ánimo, pero la ansiedad sigue ahí y no puedes estar toda la vida tomando ansiolíticos”.

Para gestionar la ansiedad y el estrés postraumático, en el Hospital Gregorio Marañón plantearon hacer sesiones para los profesionales sanitarios. Marisa García Ontiveros indica que la atención se lleva a cabo en cuatro sesiones. En la primera se maneja la regulación emocional para poder hacer frente al miedo, la ansiedad y el estrés; la segunda se dedica al duelo para ver qué se ha perdido, donde la forma de trabajar es distinta. “Se han perdido muchos espacios de seguridad y de bien hacer; es decir, se ha perdido el control de la situación”, detalla la experta, quien añade que la tercera sesión se centra en los recursos personales, y la cuarta en el autocuidado.

Los daños psicológicos de los profesionales sanitarios son una afectación colateral de la pandemia que hay que tratar. “Los profesionales tienen que reconocer el daño emocional y para ellos es una situación extraña, que puede durar en el tiempo”.  En este contexto, es muy importante el autocuidado, ya que las emociones vividas y las secuelas pueden ir aflorando poco a poco y con el paso del tiempo. Por eso, las sesiones para dar apoyo psicológico a los profesionales sanitarios se van a mantener en el tiempo para que puedan ir acudiendo en la medida que lo necesiten. Para ello, desde la unidad interhospitalaria se han diseñado las sesiones con total flexibilidad, adaptándose a cada situación y a cada necesidad.

Cuidar la salud de los profesionales

Las secuelas psicológicas de los profesionales sanitarios se han valorado en algunos estudios. María Fe Bravo, jefa de servicio del Área de Psiquiatría, Psicología Clínica y Salud Mental del Hospital La Paz, de Madrid, apunta a que tras la COVID-19, más del 70 por ciento del personal sanitario había sufrido estrés, el 40 ansiedad y cerca del 30 por ciento había padecido insomnio, tanto durante los peores momentos de la pandemia, como después.

Para cuidar la salud de los profesionales, en área de salud de la Zona Norte de Cáceres pusieron a disposición de los sanitarios un teléfono de ayuda psicológica. Asunción Bacaicoa, médico de Atención Primaria, comenta que la situación estresante que se ha vivido en Primaria se debió, principalmente, a la incertidumbre y a los sucesivos cambios producidos a la hora de trabajar.

Tras más de dos meses intensos de trabajo, el estrés y el cansancio han hecho mella en los profesionales. Por eso, Bacaicoa, junto con la trabajadora social del centro de salud, desarrollaron un taller para gestionar la ansiedad y el miedo a la enfermedad. El taller ha tenido muy buena acogida y se ha trabajado mucho en el manejo de la ansiedad y del miedo de la situación vivida.

Jesús Millán, jefe del Servicio de Medina Interna del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, asegura que ha sido la situación más dura que ha vivido en su vida profesional.  “Un porcentaje, nada desdeñable, de médicos ha pensado en dejar la profesión, ha sido muy duro. Hemos tenido que convivir con miedo, preocupación, impotencia por no llegar a todo,… pero el resultado ha sido positivo, hemos podido salvar muchas vidas, con un coste tremendo”.

Muchos de los enfermos les decían a los médicos y enfermeras que se despidieran de sus familias y, en palabras del internista, “ha sido terrible para los profesionales”.  Millán destaca que en el Gregorio Marañón han tenido el privilegio de contar con el apoyo del Servicio de Salud Mental y Psicología “que a las 48 horas de la pandemia nos facilitaron un protocolo para ayudarnos. Ha sido un gran apoyo”.  Ahora sigue el miedo, la preocupación y la inquietud. “Hemos aprendido mucho y hemos reforzado nuestra vocación de servir a la sociedad”.

Aprendizaje

En su opinión, estos meses también han supuesto para muchos profesionales una cura de humildad. “Hemos visto que la Medicina nos hace humildes porque nos demuestra que nos podemos equivocar y como seres humanos no somos infalibles; no se puede abarcar todo”.

El especialista comenta que un aspecto positivo de todo lo vivido ha sido el trabajo en equipo y lo que se han enriquecido todos los profesionales. Es más, “muchos superespecialistas han redescubierto la Medicina, en el manejo global del paciente”.  En el citado Servicio de Medicina Interna han estado trabajando más de 130 especialistas de especialidades muy lejanas a la Interna que han dado lo mejor de sí mismos. De eso se siente muy orgulloso Millán, quien además ha querido agradecer a la sociedad española todo el apoyo que han ofrecido a los profesionales sanitarios, “apoyo que nos ha dado ánimo para ofrecer la mejor asistencia a nuestros pacientes”.

Insomnio

Luisa González, anestesista del Hospital Universitario Puerta de Hierro, de Madrid, coincide con sus colegas al señalar que el miedo, los cambios en la forma de trabajar, los cambios en los protocolos, en los circuitos dentro del hospital y la incertidumbre sobre cómo enfrentarse a lo desconocido han sido los sentimientos más destacados a la hora de trabajar durante la pandemia. “Gracias al compañerismo hemos podido superar muchos malos momentos”. Eso sí, la especialista detalla a EL MÉDICO que casi todos los profesionales han sufrido insomnio y dolores de cabeza continuos. “Llegabas a casa y era imposible dormir, aunque estábamos cansados, no conseguíamos conciliar el sueño”.

Luisa Gómez es madre de seis hijos y el miedo a contagiarles estuvo presente en las primeras semanas de la pandemia. “Cuando estaba en contacto directo con pacientes COVID-19 extremaba aún más las medidas. No podía abrazarlos, estar con ellos… fueron momentos muy duros. El aislamiento emocional es horrible”. Poco a poco fue controlando ese miedo, “ya que cuando empezamos a contar con buenos equipos de protección, la seguridad fue mayor”.

Trabajar en equipo, codo con codo, cada profesional dando lo mejor de sí mismo y el apoyo entre compañeros han sido las claves para manejar los efectos psicológicos de la pandemia.

Nota de redacción:

Este reportaje se realizó a finales de julio y se publicó en el número de septiembre de la revista EL MÉDICO.