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Sigue habiendo grandes áreas de mejora en el ámbito de salud mental tanto en Europa como, más específicamente, en España. “El compromiso de la inversión en salud mental no se ha cumplido”, lamenta el Dr. Celso Arango, director del Instituto de Salud Mental y Psiquiatría del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, tras su participación en el Foro de Bruselas, celebrado en el Parlamento Europeo como parte de la iniciativa Headway 2020.

El Dr. Arango, también presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, indica que no se está cumpliendo el porcentaje de inversión relativo a salud mental al que los Gobiernos nacionales se comprometieron hace unos años. La media en Europa está cercana al 8 por ciento, si bien en países como España sigue inferior al 5 por ciento de gasto total en salud. “Esto significa que, de cada 100 euros invertidos en salud, menos de 5 van a salud mental, lo que nos deja muy lejos de países como Dinamarca, Reino Unido o Francia, cuyo gasto está por encima del 10 por ciento”.

Principales áreas de mejora

Durante el encuentro celebrado en Bruselas se identificaron distintas áreas de mejora en varios países, algunas bastante comunes, como, por ejemplo, la dificultad de la transición de pacientes infantiles a adultos. “Sabemos que casi el 40 por ciento de esos menores, en cuanto cumplan la mayoría de edad, en lugar de hacer una buena transición de un recurso asistencial a otro, se pierden y no llegan. Son chicos con patologías crónicas que se podían beneficiar de seguir recibiendo atención como adultos”, se lamenta el especialista.

En cuanto a las asignaturas pendientes en España, el Dr. Arango recuerda que “no hay especialidad de Psiquiatría Infantil y Juvenil”, y añade que “falta inversión en programas de intervención temprana, es decir, prevención primaria y secundaria, algo que no ocurre en otros países de nuestro entorno”.

La subida del presupuesto destinado a salud mental que solicita el Foro de Bruselas doblaría en España los recursos destinados a este fin, ya que pasaría de un presupuesto actual que es inferior al 5 por ciento del total del presupuesto sanitario a un 10 por ciento. “Mejoraría la asistencia, y también aumentarían los recursos, la ratio de profesionales por habitante, las camas, los hospitales de día, los centros de rehabilitación psicosocial o los centros de reinserción laboral. Todas estas mejoras, fundamentalmente, repercutirían en la asistencia”, asegura el Dr. Arango.

Headway 2020: recomendaciones para España

  1. Variabilidad regional del sistema sanitario español: es necesario implementar programas de evaluación y seguimiento de la Estrategia Nacional de Salud Mental en diversos niveles, con indicaciones sobre las dimensiones de la carga global de estas patologías y su repercusión fuera del sistema sanitario.
  2. Abordaje de la comorbilidad de los trastornos físicos y las enfermedades mentales: es fundamental integrar la Salud Mental y los trastornos somáticos para entender al paciente en su totalidad, con la colaboración de los médicos de Familia, los expertos en trastornos mentales y otros especialistas.
  3. Transición de la atención sanitaria infantil a la de adultos: debe ser un proceso coordinado, planificado, con un propósito definido y centrado en el paciente, que garantice la continuidad de la atención y reduzca al mínimo los acontecimientos adversos. Es fundamental introducir profesionales psiquiátricos específicos responsables del tratamiento de los pacientes durante la transición de la infancia a la edad adulta.
  4. Colaboración con las organizaciones de pacientes y familiares: en la actualidad desarrollan un activismo científico y terapéutico, con la figura del paciente experto. En España, menos del 7 por ciento de los pacientes y familiares participa en un plan de atención personalizado, y solo el 8,2 por ciento interviene de forma activa en el proceso de toma de decisiones sobre su tratamiento farmacológico. El Foro de Bruselas recomienda educar a los pacientes y sus familias sobre las diversas posibilidades de mejora, así como incluir a las organizaciones de pacientes dentro del proceso de toma de decisiones como expertos activos en su ámbito de conocimiento.