El confinamiento ha afectado negativamente a los pacientes diagnosticados de estreñimiento, puesto que ha empeorado su evolución debido a la disminución de la actividad física. Al estar más horas en casa, en ocasiones, se han visto alterados también los hábitos alimenticios, contribuyendo negativamente en los pacientes con estreñimiento crónico.

A esto hay que añadir un agravamiento de todos los síntomas asociados al estreñimiento. El cambio de estilo de vida provocado por el confinamiento, como ha sido la disminución de la actividad física y alimentación, ha generado, en algunos casos, empeoramiento de niños y adultos con estreñimiento crónico.

Por otro lado, un pequeño porcentaje ha podido favorecer rutinas de habito intestinal diario, que al menos no ha empeorado su estreñimiento habitual, incluso en otros casos ha mejorado.

Telemedicina

Durante el confinamiento, el medio de seguimiento a los pacientes ha sido fundamentalmente telefónico.

La telemedicina agiliza algunos trámites, pero no sustituye la evaluación presencial. Puede servir para la mejora de los servicios de salud cuando su uso se planifica en función de las necesidades de los usuarios, los recursos y la organización. Su implementación puede mejorar la accesibilidad a la atención médica, pero todavía hay población que es dependiente de la presencialidad.

En líneas generales, los especialistas consultados creen que durante el confinamiento ha habido una gran transgresión dietética por parte de la población general, pero ha habido muchas más consultas por clínica de gastroenteritis, para descartar COVID-19,  que por el propio restreñimiento.

Los pacientes con enfermedades tipo Crohn, colitis ulcerosa, colon irritable, han empeorado su sintomatología por el mismo estrés emocional que ha provocado la propia pandemia.

Más estreñimiento

Todo esto, unido al sedentarismo, ha ayudado a que se haya producido un aumento de pacientes que presentan estreñimiento y en los que ya estaba instaurado el estreñimiento crónico se ha agravado aún más.

La prevalencia estimada del estreñimiento en la población en general es del 7,5 por ciento. En encuestas realizadas durante el confinamiento a la población general, se observó que el 80 por ciento de los encuestados refirieron que el estreñimiento afectó a su estado de salud.

Este incremento de pacientes con estreñimiento que se ha evidenciado por un aumento en la demanda de laxantes.

Grupos afectados

Los grupos de población que sufren este problema son varios, como los ancianos y pacientes con movilidad reducida, los enfermos crónicos con enfermedades avanzadas y las personas que presentan alteraciones funcionales digestivas crónicas.

El impacto del estreñimiento en estas poblaciones puede ser más representativo que en la población general, aunque en todos puede haberse modificado la prevalencia de estreñimiento.

En la población general, cabe resaltar un aumento de cerca de un 10 por ciento la prevalencia de estreñimiento en la población. Hay que destacar sobre todo este aumento en las residencias de mayores, ya que en este caso han sido las personas más vulnerables.

Estado de ánimo

Como ya se ha comentado, ese incremento de la prevalencia se debe tanto a la reducción de la actividad física como a los cambios en la alimentación o a los cambios en el estado de ánimo de los pacientes asociados a la COVID-19.

El confinamiento también ha provocado trastornos a nivel mental, como ansiedad y depresión. Ambas condiciones han comportado una disfunción del tránsito intestinal, principalmente estreñimiento, pero también diarreas.

De hecho, la salud psicológica ha supuesto un impacto en el tránsito intestinal de las personas generado una tendencia a la diarrea en la mayor parte de los casos.

Esos trastornos se deben a la conexión existente entre el cerebro y el sistema digestivo, el eje cerebro-intestino.