Los médicos internistas coinciden en destacar que el riesgo cardiovascular causado por el consumo de alcohol es mucho mayor que el pretendido beneficio cardiovascular que se le ha estado atribuyendo a través de la publicidad de bebidas alcohólicas. Así lo han puesto de manifiesto en el marco del 42º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

Los profesionales de la Medicina Interna destacan que el único consejo posible que se puede dar a la población es no consumir alcohol. O al menos reducir su consumo. No obstante, la publicidad se basa en investigaciones que atribuyen al alcohol un cierto ‘efecto protector’ cardiovascular, pero estos estudios tienen limitaciones. Por ejemplo, no eliminan del análisis a los antiguos bebedores, o no ajustan los resultados por algunos factores de confusión. Por el contrario, muchos estudios que sí tienen en cuenta estos factores no encuentran que el consumo de alcohol a dosis bajas o moderadas disminuya el riesgo de muerte o de desarrollo de enfermedades cardiovascular

Así lo exponía Candelaria Martín, del Hospital Universitario de Canarias. “El consumo de alcohol a bajas dosis puede incrementar la incidencia de hipertensión arterial, miocardiopatía dilatada e ictus, mitigando cualquier tipo de beneficio”.

Impacto del consumo de alcohol

En concreto, el patrón intensivo, de beber 4-5 copas en corto período de tiempo, conduce a mayor riesgo cardiovascular. Y el consumo de alcohol a dosis bajas / moderadas puede producir dependencia, lo que aumenta el riesgo cardiovascular y tiene repercusiones en otros órganos. “Además, se ha descrito que el consumo de alcohol a dosis bajas incrementa la incidencia de otras patologías relacionadas con el alcohol como las neoplasias o los accidentes. En abstemios nunca debe recomendarse empezar a tomar alcohol y en bebedores la recomendación debe ser que cesen o reduzcan el consumo a la menor dosis posible”, argumentaba la experta.

Julio Basulto, de la Universidad de Vic (Barcelona), añadía que “los gobiernos deben implementar políticas públicas que protejan a la población del marketing depredador del lobby del alcohol”. Así el experto concluía que cualquier consumo de cualquier bebida alcohólica supone un elevado riesgo poblacional de desarrollar una adicción al alcohol, de contraer enfermedades agudas y crónicas, de sufrir accidentes y de daños a terceros.