El consumo hospitalario de antibióticos durante el mes de marzo, coincidiendo con el inicio de la pandemia, se incrementó un 40%, según los datos aportados por la directora de la Agencia Española del Medicamento (AEMPS), María Jesús Lamas, en la Jornada Online del Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos 2020’, organizada por la entidad que dirige con motivo del Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos 2020.

“Pese a que los antibióticos se utilizan en el control de las infecciones bacterianas y no víricas, el incremento en el uso de antimicrobianos en los hospitales ha tenido que ver con la curva de aprendizaje en el manejo de la COVID-19, así como a la prescripción de antibióticos (sobre todo con macrólidos y cefalosporinas de tercera generación) en pacientes COVID-19 con sospecha de coinfección o sobreinfección bacteriana”, destacó Lamas.

Hablamos de unos datos que para Julio García Rodríguez, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario La Paz, van a traer consigo serias consecuencias. “En la primera ola ha habido un uso abusivo de antibióticos como la azitromicina, por no hablar del uso indiscriminado de la hidroxicloroquina, que nos va a pasar factura. Lo vamos a pagar muy caro”, ha subrayado en el marco de la reunión digital.

Por otro lado, la bajada de actividad asistencial en los centros de Atención Primaria, entre los meses de abril y mayo, ha llevado a una reducción -también del 40%- en el consumo de estos fármacos en el ámbito comunitario. Visto desde una perspectiva más global, la directora de la AEMPS ha ofrecido los datos que manejan en el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) que referencian que, entre enero y julio, el consumo total de antibióticos ha descendido un 5% en los hospitales y un 21% en los centros de salud, respecto del mismo período en 2019.

No obstante, desde Sanidad reconocen que tanto la subida del 40% en el consumo hospitalario como la bajada del mismo porcentaje en Atención Primaria durante la primera ola de la pandemia podrían impactar en el riesgo de desarrollo de infecciones resistentes.

De lo que cabe duda es de que este repunte en el consumo de antibióticos va a suponer un revés frente a los esfuerzos que se venían realizando en los últimos años para sacar a España de la lista de los países europeos que más uso tiene de los antibióticos.

Impacto por consumo excesivo de antibióticos

A tenor de estos datos, la secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón, ha querido alertar de que “aunque a día de hoy las cifras se han normalizado, no debemos bajar la guardia y permanecer en un estado de alerta”.

En ese contexto, Calzón ha recordado que se estima que cada año fallecen 33.000 persona en toda Europa, unas 3.000 en nuestro país, a causa de infecciones resistentes, un problema causado principalmente por el consumo excesivo o inadecuado de antibióticos. “Un problema que, además, supone un impacto económico de más de 1.500 millones de euros”, ha asegurado.

A su juicio, una de las lecciones que ha dejado la pandemia es la importancia de continuar trabajando con el enfoque “One Health” para proteger la salud de todos. “La COVID-19 -cuyo origen es zoonótico- ha vuelto a destacar la conexión entre salud humana, Sanidad animal y medioambiente, que en la actualidad articula todas las estrategias frente a la resistencia bacteriana”, ha dicho Calzón.

Mejores sistemas de información

En ese enfoque, la secretaria de Estado de Sanidad ha recordado que “necesitamos integrar el conocimiento desde las diferentes perspectivas y seguir colaborando y compartiendo la información para proteger la salud de la ciudadanía”.

Precisamente la intercomunicación entre comunidades autónomas es uno de los fallos que ha puesto en evidencia esta pandemia, según ha reclamado el doctor García Rodríguez. “Tenemos tecnología y tenemos infraestructuras que hemos adaptado rápidamente, pero nos fallan los sistemas de información, auspiciados por las administraciones públicas, para compartir de forma ágil y eficaz la información clínica, las notificaciones y la documentación técnica en tiempo real”, ha reivindicado.

Desde su perspectiva, se ha pecado de autocomplacencia alegando tener la mejor Sanidad del mundo, “lo que ha puesto sobre la mesa las propias debilidades del sistema, entre ellos, el de la gestión de la información. Debemos preguntarnos por qué hemos llegado tarde a gestionar la pandemia y aprender a ser más rápidos que el virus”, ha concluido.

Por su parte, el doctor Jesús María Aranaz, jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Ramón y Cajal, también ha advertido de que el colapso hospitalario ha provocado un descenso en la  atención de otras especialidades “lo que ha llevado a una reestructuración de los centros de salud que podría tener consecuencias devastadoras en la asistencia”.