Los expertos aseguran que los pacientes con sensibilización central no suelen obtener buenos resultados postoperatorios, sobre todo si llevan mucho tiempo con el estímulo nocivo, sin tratamiento o en lista de espera. Es imprescindible controlar el dolor prequirúrgico, algo bastante complicado en estos pacientes, porque no duermen bien y dicen que les duele todo, no solo la rodilla o la zona afectada.

Los médicos de Atención Primaria cada vez son más conscientes de los síntomas y las consecuencias de la sensibilización central. Hasta hace unos años se percibían ciertas fobias a la hora de tratar a estas personas y siempre se quedaban entre el primero y el segundo escalón analgésico. En la actualidad, el médico de Familia sabe que hay fármacos nuevos que actúan y mejoran este tipo de dolor.

Cuanto antes sea captado este paciente desde Atención Primaria, mejor será la asistencia para el traumatólogo y el rehabilitador, porque llegará mejor controlado y tendrá mejores resultados a nivel postquirúrgico. Cuando el paciente llega al quirófano con un control incontrolable, no mejora, aunque se elimine la causa ‘gatillo’, o no mejora tanto. Hay un dolor persistente y sordo que luego es más difícil de combatir. Además, estos pacientes suelen tener un fuerte componente emocional: diversos estudios indican que un 30% de los pacientes con dolor lumbar tiene depresión, y un 35%, ansiedad. En la práctica estas cifras podrían ser incluso superiores.

Los médicos coinciden al señalar que el dolor menos atendido es el prequirúrgico; de hecho, no conocen ningún tipo de protocolo de actuación en este sentido. El que está más pautado es el tratamiento para el dolor inmediatamente posterior a cirugía. Cuando el paciente recibe el alta hospitalaria le dan un informe con la medicación que debe tomar, y muchas veces para el dolor le dan solo paracetamol. Posteriormente, es el médico de Atención Primaria el que debe añadir la medicación necesaria para el dolor.

Historia clínica compartida

Atención Primaria tiene la ventaja de que puede seguir al paciente de forma más continua, mientras que Atención Especializada tiene el gran problema de las listas de espera. Los especialistas de ambos niveles asistenciales piden compartir la historia clínica para que todos sepan la evolución del paciente, los cambios en su tratamiento, las intolerancias que ha presentado, etc. Este intercambio de información entre médicos de Primaria y Especializada es fundamental, sobre todo, para el abordaje integral del paciente pluripatológico y polimedicado. Por ejemplo, debe desaconsejarse el empleo de fármacos antiinflamatorios a los pacientes con complicaciones cardiovasculares.

Ideas clave

  • Durante el tiempo de espera quirúrgico es fundamental el tratamiento dirigido a mejorar el estado clínico al ingreso, ya que este influirá en el resultado.
  • Un programa de manejo del dolor durante el tiempo de espera quirúrgico mejora la intensidad del dolor y la calidad del sueño.
  • Pacientes con artrosis de rodilla y con importante dolor preoperatorio y bajo umbral de dolor tienen un alto riesgo de persistencia de dolor tras la artroplastia total de rodilla (ATR).
  • La utilización de fármacos con demostrada capacidad de modular la sensibilización central ha resultado ser beneficiosa en el control del dolor postoperatorio crónico.

 

Han participado en la elaboración de este artículo los Dres. Sara Estévez Sarmiento, especialista en Medicina Física y Rehabilitación; Tito Fernández Varela, traumatólogo de la Unidad de Raquis; José Augusto Lorenzo Rivero, traumatólogo de la Unidad de Raquis; Arturo Montesdeoca Ara, traumatólogo de la Unidad de Raquis; Cristina Sierra Farinelli, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, y Saray Suárez Bordón, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria. Todos ellos de Las Palmas de Gran Canaria.