Ante un fallo del tratamiento estándar en el abordaje de las dislipemias lo primero que debe hacerse es revisar el cumplimiento terapéutico por parte del paciente. Para ello, hay que preguntar directamente al paciente y revisar la receta electrónica para corroborar la versión del mismo. En caso de toma adecuada, el aumento de dosis es la primera opción a tener en cuenta, siempre y cuando con dicho aumento sea previsible llegar a los objetivos de control, sin producir efectos adversos o secundarios en el paciente. La actuación a seguir es realizar una escalada progresiva de dosis con controles analíticos cada 4-6 semanas, para ver eficacia y tolerancia, y siempre insistiendo en cada visita la necesidad de asociar dieta y ejercicio para conseguir un peso adecuado.

Si se ha llegado a la dosis máxima de fármaco hipolipemiante sin conseguir objetivo de control individual, si sin llegar a dosis máxima de fármaco hipolipemiante el paciente presenta efectos secundarios o intolerancia con dosis más alta y en los pacientes con dislipemia mixta o aterogénica es preciso pautar una asociación de moléculas que actúan sobre colesterol y triglicéridos.

Cambio en el estilo de vida

Un aspecto que no se puede dejar pasar por alto son las medidas no farmacológicas para el control de las dislipemias. El pilar fundamental es la dieta con restricción de grasas saturadas, ejercicio físico regular, conseguir el peso adecuado y el abandono del hábito tabáquico. Es necesario insistir en todos estos aspectos en la consulta de Atención Primaria, ya que es de gran importancia tanto para la prevención como para el tratamiento de las dislipemias.

Las medidas no farmacológicas siguen siendo la primera opción en prevención primaria en el caso de pacientes con dislipemia y con riesgo cardiovascular bajo /moderado. También es importante insistir en su cumplimiento cuando se asocia tratamiento farmacológico.

Complementos alimenticios

Con respecto a la utilización de complementos alimenticios que llevan en su composición sustancias que refieren mejorar el metabolismo lipídico, los especialistas destacan que consiguen una reducción de niveles de colesterol no muy altos, por lo que la utilización queda relegada a pacientes que no desean tratamiento farmacológico, los que son intolerantes a estatinas o en aquellos con dislipemia leve y riesgo cardiovascular bajo que están preocupados por sus niveles de colesterol.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Atención Primaria Natividad González Viejo, Mariano Guallar Pérez, Pilar Blázquez Giron y Francisco Adan Gil, del Centro de Salud Torre Ramona, en Zaragoza.