Nueve de cada diez españoles afirma haber sufrido estrés en los últimos doce meses, principalmente por motivos ligados al coronavirus, ya bien sea por miedo al contagio personal o de un familiar (44,8 por ciento) o por estar confinado (36,2 por ciento). Todo ello ha impactado en la salud de la población, aumentando el número de personas con problemas de sueño (51,5 por ciento), ansiedad (50 por ciento), irritabilidad o ira (50,9 por ciento) e incluso aquellas que comen más por culpa del estrés (28,10 por ciento), en comparación con el año pasado. Así se recoge en el del III Estudio de Salud y Vida Aegon, que se ha presentado en la mesa redonda “La salud y el bienestar emocional, una prioridad global en la época actual”.

En esta cita, se han dado encuentro expertos en Sanidad como Belén González, directora de Salud en Aegon; Nel A. González Zapico, presidente de la Confederación SALUD MENTAL España; y la psicóloga de la salud y el deporte, Yolanda Cuevas. Todos ellos han puesto de manifiesto la necesidad de cuidar, no solo de la salud física, si no de la emocional.

Aumento de los hábitos de higiene y auge de la telemedicina

La sensibilización de los españoles sobre las medidas preventivas de higiene para evitar el contagio es cada vez mayor y más positiva. De hecho, 7 de cada 10 españoles señalan que estas medidas permiten que gocen de un buen estado de salud. Si bien, esta percepción de la salud empeora a medida que avanza la edad, o si se tienen en cuenta otros factores, como la situación de desempleo, la satisfacción con el estilo de vida e, incluso, el estado civil. Por ejemplo, las personas de 56 años o más (Baby Boomers), los viudos y las personas en desempleo tienen una peor percepción de la salud en general.

La telemedicina también ha ayudado a los españoles durante la pandemia. Uno de cada tres encuestados ya la usa y el 70 por ciento declara que les resulta algo o muy útil. Además, y según el estudio, se observa que un 15 por ciento de la población usa la telemedicina para estar informado sobre cuestiones relacionadas con la COVID-19, mientras que otros la utilizan para demandar ciertas especialidades sanitarias, como dermatología (7 por ciento), pediatría (7 por ciento), digestivo (6 por ciento), ginecología (6 por ciento) e, incluso, asistencia psicológica (5 por ciento).

Descienden las visitas médicas y autodiagnóstico en Internet

Otro de los asuntos tratados en la mesa redonda ha sido el drástico descenso de las visitas médicas. En 2019, un 80 por ciento de los encuestados afirmaba haber ido al médico al menos una vez en ese año, mientras que en 2020 solo acude de forma presencial uno de cada cinco españoles.

En este sentido, preocupa que casi una de cada cuatro personas se automedica. De estas, aproximadamente un 28 por ciento lo hace por no perder tiempo en ir al médico. A su vez, el estudio destaca que un 53 por ciento de los españoles usan Internet o las redes sociales para autodiagnosticarse y que un 22 por ciento le de credibilidad a esa información. Autoevaluarse sin el apoyo de un profesional sanitario y creer que se padecen trastornos o enfermedades que realmente no se sufren, puede derivar en males psicológicos, como inseguridades o ansiedad, e incluso en autosugestionarse y comenzar a mostrar síntomas que antes no se experimentaban, tal y como se señalaba en la mesa redonda.

La salud emocional, prioridad en la época actual

En España, solo cuatro de cada diez personas trabajan su salud emocional. El estudio determina que la positividad y la autoestima son los factores que más influyen en el cuidado del bienestar psicológico, aunque también influyen otros aspectos como la relación familiar o la situación económica. Preocupa, por tanto, que un 12 por ciento de la población no esté satisfecho con su estilo de vida debido a problemas de autoestima, ya bien sea por tenerla baja (4,80 por ciento), por no sentirse a gusto con su aspecto físico (3,70 por ciento) e, incluso, por inseguridad a raíz de la Covid-19 (1,30 por ciento). La baja autoestima es un factor crítico que afecta al ajuste psicológico y social y que puede derivar en una serie de síntomas psicopatológicos, como reacciones de ansiedad, síntomas depresivos y conductas antisociales, entre otros, según señalaban los ponentes.