El cribado del cáncer colorrectal puede salvar vidas al detectar tanto las lesiones precancerosas que pueden eliminarse durante el procedimiento de cribado, como el cáncer colorrectal en sus primeras fases, cuando es altamente curable, según un nuevo estudio publicado en la revista ‘JAMA Oncology’.

El cribado se realiza habitualmente mediante endoscopia: visualización de todo el colon y el recto mediante un tubo óptico flexible y largo (colonoscopia), o de la parte inferior del colon y el recto con un tubo flexible más corto (sigmoidoscopia).

Sin embargo, ha habido muy pocas pruebas sólidas que respalden o contradigan la recomendación de dejar de realizar el cribado rutinario a los 75 años, hasta ahora. Como informan los investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH), en Estados Unidos, la endoscopia de cribado en personas mayores de 75 años que, por lo demás, gozan de buena salud, puede reducir el riesgo de incidencia de cáncer colorrectal y de muerte relacionada con el cáncer en aproximadamente un 40%.

Sin embargo, los investigadores también descubrieron que el cribado no aportaba un beneficio significativo para la supervivencia de las personas mayores de 75 años con enfermedades cardiovasculares, diabetes o tres o más problemas de salud.

Resultados del estudio

Para el estudio actual, los investigadores examinaron los datos de los participantes que fueron seguidos desde 1988 hasta 2016, centrándose en el historial de sigmoidoscopia o colonoscopia de cribado en 56.374 que alcanzaron los 75 años de edad durante el seguimiento del estudio.

Los investigadores identificaron 661 casos de cáncer colorrectal y 323 muertes relacionadas con el cáncer colorrectal después de los 75 años.

Descubrieron que el cribado después de los 75 años se asociaba a una disminución del 39% en la incidencia de cáncer colorrectal y del 40% en el riesgo de muerte relacionada con el cáncer colorrectal, independientemente de si los participantes se habían sometido al cribado antes de los 75 años.

Entre los participantes que se habían sometido a cribado antes de los 75 años, el cribado después de los 75 años se asoció con una reducción del 33% en la incidencia de cáncer colorrectal y una disminución del 42% en la muerte relacionada con el cáncer colorrectal en comparación con los que no se sometieron a cribado después de cumplir los 75 años.

Del mismo modo, en el caso de los participantes que se sometieron al cribado por primera vez sólo después de los 75 años, los descensos respectivos de la incidencia y la muerte fueron del 49% y el 37% en comparación con los que nunca se sometieron al cribado. En cambio, los participantes con enfermedades cardiovasculares o múltiples comorbilidades no se beneficiaron del cribado después de los 75 años.