Los vasos sanguíneos pequeños dañados en el ojo pueden ser un marcador de un mayor riesgo de accidente cerebrovascular entre las personas con diabetes. Así lo señala una investigación preliminar que se presentó en la Conferencia Internacional de Accidentes Cerebrovasculares 2020 de la American Stroke Association, celebrada en Los Ángeles, que concluye que la retinopatía diabética se asocia con este incremento de posibilidades de sufrir problemas cerebrovasculares, “lo que sugiere que la patología microvascular inherente a la retinopatía diabética tiene mayores implicaciones cardiovasculares”.

El estudio recuerda que la retinopatía diabética, el daño a los pequeños vasos sanguíneos del ojo, es una complicación microvascular común de la diabetes. De hecho, se resalta que investigaciones desarrolladas con anterioridad han demostrado que las complicaciones macrovasculares de la diabetes, incluido el accidente cerebrovascular, “a menudo son comórbidas con patología compartida y, posiblemente, sinérgica”.

Esta patología es una complicación común de la diabetes y puede conducir a la ceguera. Asimismo, también se ha relacionado no solo con un mayor riesgo de ataque cardíaco, sino de fallecimiento por este motivo.

Las causas principales de los accidentes cerebrovasculares isquémicos causados ​​por coágulos son la acumulación de placa en las arterias grandes que alimentan el cerebro y la arritmia cardíaca común. Así lo subraya Ka-Ho Wong, autor principal del estudio y coordinador de investigación clínica y gerente de laboratorio de Havenon en los hospitales y clínicas de salud de la Universidad de Utah en Salt Lake City (EEUU), que incide en que “el daño a los vasos sanguíneos pequeños también causa accidente cerebrovascular y demencia vascular, por lo que pensamos que la retinopatía diabética podría ser un biomarcador importante del riesgo de accidente cerebrovascular para pacientes con diabetes”.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron a 2.828 pacientes, de los que el 61,8% eran hombres con una edad media de 62,1 años. Tras una media de 5,4 años de seguimiento, se constató que 117 pacientes sufrieron un accidente cerebrovascular. La retinopatía diabética estuvo presente en 874 casos (el 30,9% del total), y fue más común en pacientes con accidente cerebrovascular (41%) que entre los que no lo sufrieron (30%). “Esta asociación no se vio afectada por la aleatorización a la intervención de glucosa, la intervención de lípidos o de la presión arterial”, constata el estudio.

Todos los pacientes participan en ACCORD (Acción para Controlar el Riesgo Cardiovascular en la Diabetes), un ensayo de grandes proporciones que analiza el riesgo de enfermedad cardíaca en personas con diabetes y la posibilidad de contrarrestarlo controlando el azúcar en sangre, reduciendo el colesterol y disminuyendo la presión arterial. El responsable de la investigación señala que “nos sorprendió que ninguna de las intervenciones ACCORD (control de glucosa, lípidos y presión arterial) redujera la retinopatía diabética y el riesgo de accidente cerebrovascular, especialmente la reducción intensa de la presión arterial, ya que muchas de las enfermedades microvasculares son causadas por la presión arterial alta”.

El estudio, después de ajustar por factores de riesgo de accidente cerebrovascular múltiple, concluye que las personas con retinopatía diabética tienen un 60% más de posibilidades de sufrirlo que las personas con diabetes que no presentan este problema. “Es importante que todas las personas con diabetes mantengan un buen control de la glucosa en sangre, y las personas con retinopatía diabética establecida deben prestar especial atención al cumplimiento de todas las pautas de prevención de derrames cerebrales”, concluye Ka-Ho Wong.