El tiempo es un factor determinante en el abordaje del cáncer renal, de ahí que el diagnóstico precoz, junto con la medicina -cada vez más personalizada-, han mejorado la supervivencia de los pacientes afectados por estos tumores. No obstante, la falta de factores de riesgo directos asociados hacen que ese diagnóstico temprano, en ocasiones, se complique.

Esta ha sido una de las principales conclusiones de un encuentro con medios de comunicación que han celebrado el Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SEGUG), la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER), con la colaboración de Bristol-Myers Squibb, en el marco del X Simposio Científico SOGUG que se está celebrando en Madrid.

En esta reunión, el doctor José Ángel Arranz, presidente de SOGUG, ha señalado que, si bien los factores directos asociados al cáncer de riñón no se conocen, sí existen unos factores genéticos que condicionan esta patología, aunque solo se da en el 5 por ciento de los pacientes que la padecen. “Muchos tumores los detectamos de forma accidental”, asevera, motivo por el que recomienda seguir unos hábitos de vida saludables y hacer todas las revisiones periódicas que recomiendan los médicos de Atención Primaria.

El cáncer renal es un tipo de tumor que no es muy frecuente (el decimotercero en todo el mundo); no obstante, el carcinoma de células renales supone más de 100.000 fallecimientos anuales. Según los datos aportados en el encuentro, en España, se detectan alrededor de unos 7.000 nuevos casos cada año. De ellos, el 50 por ciento se diagnostica en estadios muy localizados, el 30 por ciento localmente avanzados y un 10 por ciento son tumores metastásicos. Sin embargo, el hecho de que no presente síntomas en las fases iniciales, se calcula que un 25 por ciento son diagnosticados cuando el cáncer está avanzado.

En este escenario, el doctor Arranz subraya que hay una gran diferencia en las probabilidades de supervivencia dependiendo del estadio en el que se detecte el tumor. De esta forma, ante un diagnóstico precoz, la probabilidad de supervivencia a 5 años es del 95 por ciento en esos pacientes; unos datos que van empeorando en función del tiempo de diagnóstico.

Por tanto, para este profesional, el principal desafío con el que se encuentran frente a esta patología es ganarle tiempo al cáncer a favor de los pacientes con el objetivo de conseguir más diagnósticos precoces y prolongar el tiempo de supervivencia de los afectados en estadios avanzados.

Ahondando en el conocimiento del cáncer renal, la doctora Cristina Suárez, oncóloga en el Hospital Universitario Vall d’Hebron, en Barcelona, ha destacado que la mayoría de los tumores (los localizados) se curan; sin embargo, el 30 por ciento desarrollará metástasis tras la cirugía. Haciendo un repaso por los avances terapéuticos, en este sentido, la especialista ha destacado dos hitos: la aparición de nuevos fármacos en 2006 que cambiaron el pronóstico de la enfermedad de forma radical, y la aparición -más reciente- de la inmunoterapia, capaz de ofrecer una respuesta completa para los pacientes.

Tratamiento emocional

Otro de los temas fundamentales a la hora de abordar el manejo de esta patología, tal como destaca la doctora Arantxa González del Alba, oncóloga en el Hospital Universitario Puerta de Hierro, es la relación médico-paciente. “Dado que hablamos de una enfermedad que puede conllevar un tratamiento durante muchos años, es un viaje muy largo, es importantísimo que la relación que establezcamos con el paciente sea de máxima confianza para que logremos que el paciente se estimule en su enfrentamiento diario con la enfermedad”, asevera.

En este sentido, Juan Carlos Julián, director general de Federación Nacional ALCER, ha querido recalcar que ese tiempo que piden los profesionales se ve de una perspectiva totalmente diferente desde el lado del paciente. “El oncólogo lo primero que te dice es vamos a esperar a ver cómo evoluciona y el paciente lo que piensa es que quiere que le quiten el tumor ya, que a qué van a esperar”.

De ahí la importancia del abordaje emocional del paciente para evitar generar problemas de ansiedad, depresión u otros asociados a un diagnóstico de un cáncer. “La gestión emocional de los pacientes es esencial. Nosotros en ALCER antes solo podíamos acompañarlos en su lucha, pero ahora le enseñamos que la enfermedad no puede ser lo más importante de su vida, sino que deben aprender a gestionarla”.

En el mismo sentido se ha mostrado la doctora Suárez, quien ha añadido que los clínicos deben ser los primeros que deben contribuir en la educación del paciente y ayudarles para que puedan seguir con sus propósitos de vida. “Si quieren hacer un viaje, les ajustamos el tratamiento para que les sea más cómodo, pero les debemos animar a que sigan con sus planes”, concluye.

Campaña ‘Testigos del Tiempo’

En esta lucha contra el tiempo, hace un año, las entidades mencionadas pusieron en marcha la campaña ‘Testigos del Tiempo’, una iniciativa cuyo objetivo era informar, concienciar y dar visibilidad. Tras recorrer seis de ciudades españolas: Madrid, Valencia, Sevilla, Barcelona, Santiago de Compostela y Zaragoza, y contar con embajadores mediáticos  (Roberto Brasero, Mario Picazo, Aura Garrido, Lorena Franco, Javier Gutiérrez y Luis Larrodera) que han amplificado el mensaje, se calcula que la campaña ha llegado a unos 13 millones de personas.

En cada ciudad, se ha colocado un árbol de los deseos en los que podía participar la población y con el que se han recogido más de 3.300 mensajes. Además, la campaña se completaba con la proyección de un vídeo sobre la enfermedad en los cines de las localidades con el lema ‘Más tiempo, menos cáncer’. En el marco del simposio de SEGUG se ha aprovechado para dar por finalizada la iniciativa.