El director general del Instituto del Seguro Social mexicano (IMSS), Germán Martínez Cázares, presentó ante el Consejo Técnico su renuncia a través de una carta que fue difundida por la Sala de Prensa de la institución, misma en la que expone las fallas que tiene la institución en cuanto a recursos y la inviabilidad en el proceder del nuevo gobierno.

En la carta menciona que el exceso de control en los recursos destinados a la institución puede ser perjudicial: “algunos funcionarios de la Secretaría de Hacienda tienen una injerencia perniciosa en el IMSS y ponen en riesgo la vocación igualitaria, de justicia y, concretamente, de prestación de servicios de salud que tiene el Seguro Social”.

Comentó sobre el nuevo gobierno que se trata de seguir la palabra del presidente sobre la transformación, sin embargo, considera que el cambio no está centrado en las personas que son atendidas en el instituto, sino en quienes lo están dirigiendo.

Afirma que lo que necesita el IMSS es una reforma legal en el que pueda alinearse al sistema preventivo y se ataquen las determinantes sociales, no sólo un cambio reglamentario. Criticó que mientras se está trabajando en una remodelación cosmética del IMSS, la infraestructura hospitalaria tiene un profundo rezago “prácticamente está en 0% el avance de obras y el pago a proveedores-, los contratos y convenios de servicios se rezagan, y algunos están por vencerse sin horizontes de legalidad y eficiencia, las compras de equipamiento paradas, las reclamaciones y litigios aumentan; y si bien el abasto de medicamentos está garantizado, es precario y en algunos lugares pende de un hilo.” (Carta de Renuncia de Germán Martínez Cázares).

Sin embargo, más tarde el presidente declararía estar en desacuerdo con las declaraciones del ahora ex funcionario, respaldando a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, además de asegurar que “hay muy buenos servidores públicos que podrán asumir el cargo.