El infarto puede provocar en la mujer dolor en la espalda entre las dos escápulas, en la mandíbula o en las muñecas, en lugar del característico dolor irradiado al brazo izquierdo o irradiado al esternón. Así lo indica Mila Pedreira, coordinadora del grupo de trabajo ‘Mujeres en Cardiología’ de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), quien especifica que esta variedad puede afectar a un porcentaje de mujeres cercano al 40-45%.

Además, en muchas ocasiones las mujeres que llegan con infarto al hospital presentan una fatiga o un cansancio extremadamente exagerados e inusuales, que les impiden desarrollar las capacidades cotidianas, apunta la Dra. Pedreira, que ejerce en el Servicio de Cardiología del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela.

En líneas generales, el síntoma de infarto más común entre las mujeres es el dolor de pecho o malestar, al igual que ocurre en los hombres. La diferencia es que, en el caso de las mujeres, existe mayor tendencia a experimentar otros de los síntomas comunes, en particular falta de aire, náuseas, vómitos y dolor de espalda o mandíbula.

En la mayoría de los casos la paciente no presenta todos los síntomas, sino una combinación variable de algunos de ellos. Habitualmente tiene dolor tipo presión en la zona del esternón, que no se modifica con los movimientos ni con la respiración, que puede aparecer y luego volver, y que, en ocasiones, irradia hacia mandíbula, cuello y espalda, brazo izquierdo y, a veces, hacia brazo derecho. Se puede asociar a sudor frío y mareo. Otras veces se manifiesta con dolor en la parte alta del abdomen, con dificultad para respirar, ganas de vomitar y pérdida de conocimiento, además de dolor en uno o ambos brazos, en la espalda, en el cuello, en la mandíbula o en el estómago.

Necrosis por el retraso en la atención

Las pacientes con factores de riesgo, como la diabetes, la hipertensión, el colesterol alto, el tabaquismo o la historia familiar de enfermedad coronaria necesitan una atención especial. “Cuando una persona tiene estos antecedentes, o algunos, y nota síntomas, debe buscar atención médica inmediata, porque en el infarto agudo de miocardio cuanto antes se atienda, antes va a lograrse mitigar o casi anular los efectos de ese infarto”.

“El retraso en el tratamiento provoca que un área del corazón se quede con necrosis o sin irrigación, por lo que el músculo se deteriora, no funciona bien, y a la larga estas mujeres tienen peor evolución, peor pronóstico, más insuficiencia cardiaca, e, incluso, una mayor mortalidad. Por eso es muy relevante poder detectarlo”, insiste Mila Pedreira.

Autocuidado y prevención

Esta especialista de la SEC considera que el autocuidado y la prevención son medidas imprescindibles para evitar factores de riesgo. En su opinión, la realización a tiempo de un electrocardiograma puede permitir identificar el infarto de forma precoz. Según la SEC, solo el 39% de las mujeres reconoce los síntomas del infarto agudo de miocardio, frente al 57% de los hombres. La mortalidad en la mujer española es un 5% superior respecto al hombre por causa cardiovascular, según datos del INE. “Aunque el hombre fallece más por infarto en números absolutos, porque lo sufre más, es importante recordar que el infarto es más letal en las mujeres”, afirma la Dra. Pedreira.