La situación provocada por la pandemia de COVID-19 puede aumentar la incidencia del duelo patológico en España. Si bien no hay un duelo igual a otro, sino tantos como afectados por esta situación. Sin embargo, cuestiones como no poder despedirse de esa persona, o el no contar con el apoyo físico y emocional de nuestro entorno puede agravar la situación.

De hecho, se considera que existe un duelo patológico cuando hay ausencia de duelo o retraso en su aparición. Las personas que tienen un mayor riesgo de sufrir un duelo patológico son aquellas que experimentan una pérdida repentina o en circunstancias catastróficas. También las que están aisladas socialmente o las que se sienten responsables de la muerte. Igualmente se pueden ver afectadas aquellas personas que mantenían una relación de intensa ambivalencia o dependencia del fallecido.

A este respecto se pronuncia Miquel Roca, catedrático de Psiquiatría en la Universidad de las Islas Baleares. “Hablamos de duelo patológico cuando los síntomas persisten durante un periodo prolongado de tiempo, no proporcional a la pérdida ocurrida. Si esta sintomatología cambia y se inician síntomas más propios de un trastorno afectivo, entonces deberemos establecer un diagnóstico de depresión. Este cuadro precisa ya un abordaje terapéutico cuanto más precoz mejor”.

Impacto del duelo patológico

Por su parte, Lorenzo Armenteros, miembro del grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), expone cuál puede ser el impacto. “Por cada fallecimiento se suele afectar una media de 10 personas. Se considera que entre el 10 y el 12 por ciento de los afectados sufrirá un duelo que puede afectar a su salud física y mental. Esto significa un elevado número de personan que podrían necesitar ayuda”.

Si bien esto es en circunstancias normales, la situación puede convertirse en otro de los retos de la salud mental en España. “Han aumentado los casos de duelo patológico como consecuencia de situaciones inesperadas de muertes por COVID-19, y en las condiciones que se han producido”, afirma Armenteros.

En estos casos va a resultar fundamental el apoyo psicoterapéutico. Si fuese necesario se utilizará tratamiento farmacológico de apoyo, dependiendo de la clínica que presente. En situaciones de duelo muy complejas será necesario coordinar una asistencia compartida con especialistas del ámbito hospitalario o con unidades de salud mental.