El eccema atópico está relacionado con un mayor riesgo de fractura en adultos, según una investigación sobre datos de los registros de salud de tres millones de adultos en el Reino Unido, dirigido por la London School of Hygiene & Tropical Medicine, el más grande hasta la fecha que examina la relación entre el eccema atópico y las fracturas, y el primero que utiliza datos de atención primaria.

Esta investigación ha encontrado que el riesgo de cualquier fractura era hasta un 13% mayor en personas con eccema atópico en comparación con personas que no lo padecían. Además, las personas con eccema atópico grave tenían un riesgo drásticamente mayor de fractura: un 50% más de fractura de cadera, un 66% más de fractura de pelvis y más del doble del riesgo de fractura de columna.

Los investigadores puntualizan que el riesgo general sigue siendo bajo, y el estudio estima que en 100.000 personas con eccema atópico, 164 personas adicionales sufrían una fractura en comparación con la cantidad que se esperaría en un grupo de 100.000 personas sin eccema atópico de la misma edad y sexo.

Sin embargo, añaden que los resultados son de importancia para la salud pública dado lo común que es el eccema atópico y que las fracturas óseas pueden causar enfermedades y muerte.

El mayor riesgo de fractura en personas con eccema atópico persistió incluso después de que los investigadores tomaron en cuenta los corticosteroides orales, utilizados para tratar el eccema que están relacionados con un mayor riesgo de fractura.

La profesora Sinéad Langan, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y autora principal del estudio, recuerda que “investigaciones anteriores han demostrado asociaciones entre el eccema atópico y la osteoporosis y entre el eccema atópico y fractura. Sin embargo, esta es la primera evidencia de que el eccema precede a las fracturas y que el riesgo de fractura aumenta con el eccema más grave”.

Utilizando los registros de salud electrónicos del Reino Unido entre 1998 y 2016 del Datalink Clinical Practice Research y Hospital Episode Statistics, los investigadores compararon a los pacientes diagnosticados con eccema y aquellos sin eczema en edad, sexo, práctica general y tiempo calendario.

Después de ajustar otros factores como el estado socioeconómico, la edad, el índice de masa corporal y el consumo nocivo de alcohol, los investigadores examinaron las diferencias en el mayor riesgo de fracturas osteoporóticas importantes (cadera, pelvis, columna vertebral, húmero proximal y muñeca) entre los dos grupos.

Hubo una fuerte evidencia de una asociación entre el eccema atópico y el aumento de las fracturas de cadera, pélvica, columna y muñeca. Hubo evidencia más débil de un aumento en las fracturas humerales proximales. El mayor riesgo aumentado se observó para la fractura vertebral.

La profesora Langan resalta que, “aunque el riesgo general es bajo, el aumento sustancial del riesgo de fracturas de columna, cadera y pelvis en personas con eccema atópico grave es particularmente preocupante, dados los graves problemas de salud asociados con estas fracturas. El eccema atópico actualmente no se considera un factor de riesgo de fractura”.

“Nuestros resultados sugieren que las guías de detección de densidad ósea deberían considerar la inclusión de individuos con eccema atópico más severo para prevenir fracturas, mejorar la calidad de vida a largo plazo y reducir los costos de atención médica relacionados con fracturas –prosigue–. El trabajo futuro debería centrarse en determinar los posibles mecanismos biológicos que vinculan el eccema atópico con la disminución de la densidad ósea, y si la detección selectiva y la intervención beneficiarían a las personas con eccema atópico”.