Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de El Cairo (Egipto), y que ha sido presentada en el ‘ACNAP Essentials 4 You’, una plataforma científica de la Sociedad Europea de Cardiología, ha confirmado que hacer ejercicio por la mañana ayuda a dormir por la noche tras una cirugía de ‘bypass’.

Este estudio investigó el efecto del ejercicio sobre el sueño y la capacidad funcional en 80 pacientes de 45 a 65 años que tenían trastornos del sueño seis semanas después de la cirugía de derivación cardiaca y también tenían una capacidad funcional reducida.

Se realizaron tres mediciones basales. Primero, una prueba de caminata de seis minutos, que mide la distancia que los pacientes pueden caminar sobre una superficie dura y plana; en segundo lugar, los participantes completaron el cuestionario del índice de calidad del sueño de Pittsburgh (PSQI) que pregunta sobre los trastornos del sueño; y finalmente los pacientes usaron un reloj actigráfico durante 96 horas para controlar el descanso y la actividad.

Los pacientes fueron asignados al azar a dos grupos de ejercicio: ejercicio aeróbico o una combinación de ejercicio aeróbico y de resistencia. Ambos grupos realizaron 30 sesiones de ejercicio en la mañana durante un período de 10 semanas. Durante las sesiones de ejercicio aeróbico, los participantes caminaron en una cinta durante 30 a 45 minutos.

Asimismo, durante las sesiones de ejercicios aeróbicos y de resistencia, los participantes caminaron en una cinta de correr durante 30 a 45 minutos e hicieron un entrenamiento de pesas en circuito (una forma de ejercicio de resistencia ligera).

Los programas de ejercicio mejoraron el sueño

Después de 10 semanas, los pacientes completaron nuevamente las tres evaluaciones: la prueba de caminata de seis minutos, el cuestionario PSQI y el uso del reloj actigráfico durante 96 horas. Los cambios en el sueño y la capacidad funcional se compararon entre los dos grupos de ejercicio.

Los investigadores encontraron que ambos programas de ejercicio (ejercicio aeróbico solo y ejercicio aeróbico/ e resistencia combinados) mejoraron el sueño y la capacidad funcional durante el período de 10 semanas. No obstante, el ejercicio aeróbico aislado fue mucho más beneficioso para el sueño y la función que el programa combinado.

Estudios previos sobre el sueño han utilizado el cuestionario PSQI o un actígrafo. Una de las ventajas de este estudio fue utilizar ambos métodos de evaluación, proporcionando así una imagen completa de la alteración del sueño. En conjunto, estas mediciones mostraron que el ejercicio ayudó a los pacientes a conciliar el sueño y dormir más y más profundamente.