Un nuevo estudio profundiza en la historia evolutiva del embarazo humano, identificando cientos de genes que evolucionaron para activarse o desactivarse en el útero de las mujeres durante el primer trimestre, en comparación con una gran variedad de animales. Estos genes hacen que el embarazo humano sea único, según los investigadores.

La historia de desarrollo y evolución limita las funciones fisiológicas normales y sesga las formas en que la disfunción contribuye a las enfermedades de los rasgos reproductivos y los resultados adversos del embarazo.

Más de 900 genes se expresan de forma única en el embarazo humano. Esta observación sugiere que el recableado de las secuencias reguladoras de estos genes ha modificado los procesos de desarrollo y ha favorecido la salud del embarazo humano.

El estudio muestra que los cambios en la expresión génica en el endometrio humano durante el embarazo están asociados con la evolución de los rasgos y patologías específicos del embarazo.

Embarazo primer trimestre

La investigación comparó la actividad genética del revestimiento uterino de los seres humanos con el de otros animales durante el embarazo o mientras transportaban huevos. Incluyó lagartos, pájaros, monos y marsupiales y el ornitorrinco. El estudio identificó cientos de gentes que ganaron o perdieron expresión uterina en el linaje humano, centrándose en el primer trimestre.

Entre estos se encuentran genes que pueden contribuir a los sistemas de comunicación materno-fetal (HTR2B) e inmunotolerancia materno-fetal (PDCD1LG2) específicos de humanos. También a la remodelación vascular y la invasión placentaria profunda (CORIN).

Estos datos sugieren que los estudios evolutivos explícitos de los sistemas anatómicos complementan los métodos tradicionales para caracterizar la arquitectura genética de la enfermedad. También impulsan la síntesis emergente de evolución y medicina (‘medicina evolutiva’).

Los autores pretenden que sus hallazgos sean un punto de partida para estudios más sofisticados de la interfaz materno-fetal. Además, los cambios en la expresión genética identificados pueden contribuir al desarrollo de diagnósticos e intervenciones para los resultados adversos del embarazo.